PECATA MINUTA que “El Tuco” perdiera los máximos trofeos de su segundo, otra nimiedad el toro a los corrales de José María Pastor…

PARA RELATAR lo visto hace unos momentos en el antiguo y ya centenario coso San Marcos, tratare de usar palabras sencillas, nada de rimbombancia, exageración, fastuosidad o halagos mal fundados, la tercer tarde novilleril registró otro lleno de boletaje agotado en ambos departamentos predominando la juventud. Sin omitir que la niñez sumó un buen numero, y que retumbó el grito consagrador de ¡torero, torero! en honor del humilde y modesto Rodolfo Mejía “El Tuco”.

AL ENCAMINARNOS a la plaza temíamos el festejos se suspendiera, la lluvia hizo su aparición de forma tenue pero el cielo nos decía que su ira se podría desatar en cualquier momento, afortunadamente San Pedro se apiadó de los aficionados y el agua solo llegó para que el ruedo quedara en perfectas condiciones de humedad.

FUIMOS CON el interés de ver la actuación de Rodolfo Mejía, quien cortara un rabo la tarde de su debut hacen ya dos años, y aun con eso lo dejaron en el dique seco logrando vestir de luces solo tres o cuatro tardes en este lapso. Debo de decir que a la plaza, el día de hoy, por poco llego en silla de ruedas, la cama es un verdadero tormento pero todo se olvida al ver la enjundia, el carácter, la disposición y las ganas de ser alguien importante en los ruedos, sabíamos que “El Tuco” sale a jugarse la vida alegremente, quiere ya quitarse de encima la penuria y las estrecheces que ha tenido que soportar en su corta edad. Además del valor lo quiere el público, sabe su situación y a esto agreguémosle el carisma que a raudales tiene y lo mezcla con mucho coraje, agallas y corazón. Hoy echó fuera el normal dolor moral que tenia por el mal trato de las empresas, hoy les demostró que en él hay un muchacho que puede retacar las plazas, es un novillero a la antigüita, un guerrero que merece lo programen más seguido y pase lista de presentes en una de las dos novilladas en la Monumental dentro del marco de la Feria 2015. Palabra que va a ser punta de lanza de la novilleria actual.

AL PRIMERO de la tarde lo recibió limpiamente a porta gayola, en los mismos medios intercaló ajustadas chicuelinas de manos muy bajas y quitó con saltilleras exponiendo de verdad, con la muleta logró largos muletazos con ambas manos, acertó al primer viaje con el acero y sé le concedió un apéndice que bien pudieron ser dos.

CON SU segundo fue el acabose ya que su entrega hizo los asistentes permanecieran de pie o al borde de las gradas, con la muleta, al intentar de hinojos pegar un farol invertido, fue arroyado por el fuerte estado y se temía lo peor, el seco golpe lo dejó desmadejado, temíamos que el golpe fuera de consecuencias graves, quedó inconsciente y totalmente desmadejado en el centro del ruedo, se hablaba de posibles fracturas, el encontronazo fue tremendo y sin embargo antes de ingresar a la enfermería solo solicitó, a quienes le cargaban, le despojaran de la casaca y retornar a terminar su labor. Labor de vergüenza y con un valor, ya lo decía, impresionante que hace esto olvidemos sus yerros con la espada que le quitó de cortar el rabo que merecía su labor. Va a quitar muchos moños de compañeros que se sienten “maestritos”.

EL SEGUNDO espada, Andrés Valencia, de Colombia, gris debut, silencio y un aviso.

JOSÉ MARÍA Pastor. Oreja barata en su primero pero en su segundo, el lunar del encierro, mezcla de Real de Saltillo con Pastejé, tercero y cuarto fueron buenos, con vuelta al ruedo a éste, le afloró la vergüenza y le hemos visto puesto y dispuesto. Escuchó los tres avisos pero eso fue lo de menos, su actitud lo salvó del fracaso ante el peligroso manso. Este ejemplar estuvo a punto de causar una desgracia ya que intentó salir del ruedo cuando los picadores abandonaban el ruedo, los porteros de cuadrillas con valor y habilidad lo evitaron pero el astado “se coló” al callejón, en su alocada carrera encontró a un joven ayuda de los monosabios e impresionantemente le cogió dejándole un fuerte rayón en la tetilla izquierda e infinidad de golpes en el mismo pecho. Un milagro que no le hiriera de gravedad, se fue a la enfermería de la cual salió por su propio pie minutos después.

CONCLUSIÓN: “El Tuco”, el hijo de Pedro y Lety, nos hizo recordar a esos viejos novilleros que llenaban las plazas y sumaban tardes al por mayor gracias a su entrega, por lo anterior advertimos que torero lo hay, ahora veremos el ojo de las empresas, desde luego que me refiero a las taurinas, a las que hacen las cosas con seriedad por bien de la fiesta. Enhorabuena a Lety y a Pedro… Nos Vemos.

Entradas relacionadas

Deja un comentario