ALFREDO RUIZ ROMERO Y RAÚL GARCIA… CUANDO UNO ESTÁ EN BUENAS Y DOCTAS MANOS.

HONOR A QUIEN HONOR MERECE…

ME RECIBIÓ el Maestro, a su lado un joven, ambos con impecables batas blancas, su servidor tratando de disimular los nervios, el miedo, ellos, independiente a su especialidad, con sabrosa plática me los fueron convirtiendo en valor para soportar el infierno del dolor que temía se iba a presentar por la pequeña curación quirúrgica que yo había retrazado desde hacia un año… Y por cierto que nunca llegó la lumbre a los aparejos, a los aparejos del mencionado dolor.

POR ALGO se fue tan agradecido José Tomás con el Maestro.

DESDE LUEGO que me estoy refiriendo al doctor Alfredo Ruiz Romero al que agradezco públicamente las sabias atenciones médicas que me brindó hace unas horas, gracias a esto pronto retomare poco a poco mis actividades normales y sin esfuerzo. Incluyo también en mi agradecimiento al homónimo del espada regiomontano, a Raúl García ya que también él “metió la mano”.

A AMBOS muchas gracias. Me dejaron como nuevo… Por lo anterior recordé algo que leí por la red y viene como anillo al dedo en esta ocasión… “La gente quiere a los médicos que quieren a la gente; antes de ser un buen médico, se una buena persona”…

POR ALGO se fue tan agradecido José Tomás con el Maestro.

… Nos Vemos.

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