El formidable y espectacular diestro americano César Girón. Es un pase por alto ante un burel de Pablo Romero en el coso de Pamplona. Luego de que le retornaran vivo a los corrales a su primer ejemplar, paseó el de cerdas del bicorne de la célebre gráfica.

30 de junio de 1956: “La arena del coso de Burgos se riega con la valiente sangre del fabuloso coletudo venezolano César Girón, consecuencia de que un burel le hiere de manera gravísima”. (Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4,700 fechas importantes, pág. 301; www.fcth.mx). Era un tipo mestizo, de aquellos de Venezuela. Su aspecto físico así lo denunciaba. Valiente como pocos, su tauromaquia amplia se podría encuadrar en donde se encuentran las de Arruza, Balderas, Liceaga y los apelativos que agregue el amable lector. Su temperamento, carácter, personalidad y dominio de gran parte de las suertes de la tauromaquia, le condujeron al peldaño de las figuras del toreo. Gloria taurina de América fue sin duda y uno de los espadas más importantes del Atlas sobre todo en la década de los cincuentas. Miembro de una de las dinastías de mayor preponderancia en la historia, tal vez fue el que mejores alcances tuvo de los hermanos cuatro Girón que adquirieron alternativa. Los soñadores de gloria viven pasajes novelescos; César fue protagonista de los de él. Miembro de una numerosa familia de doce hermanos, radicando en Maracay hubo de ayudar a su madre en un puesto callejero de comida y a su padre en múltiples oficios. Para cuando corría el calendario de 1945 despegó su carrera lanzándose de espontáneo en Maracay durante una actuación de la cuadrilla mexicana que se hacía llamar Los Chicos de Querétaro. Es hasta el 29 de enero de 1950, sin embargo, que se atavía por vez primera en el terno de seda y oro; fue para actuar en el coso de su natal ciudad. Tal vez sus pretensiones siempre fueron de hacerse como torero internacional, y en 1951 se va a España y logra engarzar 19 novilladas. Luego de mantenerse entre los primeros lugares de la novillería ibérica, se apalabra con Pedro Balañá, importantísimo empresario que entonces administraba el coso de Barcelona, para ascender a la lista de los matadores de toros. Fue su padrino el mexicano Carlos Arruza, el testigo del acto Agustín Parra “Parrita”, el toro proveniente de la vacada de Antonio Urquijo, la fecha, 28 de septiembre de 1952. De ahí en adelante se pueden decir incontables triunfos en los más importantes sitios de la geografía española, empezando en Madrid, siguiendo con Sevilla y Barcelona, entre otros. De sus episodios más sonados está el de Sevilla de 1954, cuando en 48 horas logró cortar dos rabos, hazaña que hasta la fecha no ha sido igualado por ningún torero en tratándose de la Real Maestranza de Caballería. Para dar razón de su acerado carácter y temperamento toreros, hay que subrayar que luego de la cornada acotada en las primeras líneas de las cuartillas al frente, reapareció y no pasó mucho tiempo cuando los diamantes de otro toro le abren las carnes durante una corrida de la Feria de la Blanca, Vitoria. No obstante que semejantes accidentes que le tuvieron congelado, cerró la campaña en

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Sergio Martín del CampoCronista Taurino

29 de junio de 1929: “Lidiando novillos de Solís se presentan en Vista Alegre, Madrid Alberto Balderas y José Muñoz “El Negro” logrando abandonar el coso en hombros de los aficionados”. (Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4,700 fechas importantes, pág. 293, www.fcth.mx).

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Personas de calidad humana abundan en el Atlas de la tauromaquia. El afecto, el respeto, la solidaridad y la empatía para con los semejantes deberían ser valores centrales en toda la humanidad.

Roberto Galán, una vez en Madrid, su natal urbe, soñó con la gloria internacional del toreo, y en estado de aventura se dio a navegar hasta llegar a nuestra patria. Aguascalientes escogió como punto de partida y ha vivido en ella hasta la fecha de firmar las cuartillas presentes. De ello se han cumplido un par de décadas. Y se hizo de un nombre, primero como novillero triunfador y posteriormente como matador de reses de casta.

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“Joselillo”, fenómeno del toreo.

8 de junio de 1947: “Tarde de sangre y triunfo en La Plaza México; un novillo quemado con la marca de Carlos Cuevas hiere a Carlos González y a José Laurentino “Joselillo”, éste, emanando la casta que le caracterizó en su corta pero iluminada carrera dentro de los ruedos, retorna de la enfermería para lidiar a “Molinero”, utrero de la dehesa de Santín al que modela una faena dramática con la que conmueve a los aficionados. Luego, el juez le niega los trofeos que en general el público demandaba para el valiente novillero y se arma en su contra una bronca de órdago”. (Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4, 700 fechas importantes, págs. 278 y 279; www.fcth.mx).

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1° de junio de 1982: “Se da en Las Ventas de Madrid la llamada “Corrida del Siglo”; se jugó un encierro de Victorino Martín, del cual Ruiz Miguel, Luis Francisco Esplá y José Luis Palomar se reparten a maneras iguales seis orejas, después de lo cual toreros y ganadero atraviesan la Puerta Grande a hombros de la afición delirante”. (Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4, 700 fechas importantes; pág. 269. www.fcth.mx).

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Paquirri estoqueando al torazo que se llamó “Buena Suerte”.

24 de mayo de 1979: “Tarde de alto relieve en Las Ventas de Madrid; el pundonoroso Francisco Rivera “Paquirri” corta tres orejas, argumento suficiente que le abre la Puerta Grande del coso, saliendo por ella en hombros de una afición que vio como el valiente de Zahara de los Atunes cuaja a “Buena Suerte”, un trasteo con el cimiento de la valentía y verdad descarnadas e impresionantes. Los restos del burel, ya sin orejas, merecen la vuelta al ruedo como galardón a su excelente juego, por lo que es considerado uno de los más bravos que han salido a la arena del circo madrileño, para honra de la fiesta, de la crianza del toro de lidia y para su casa, Torrestrella. Las tinieblas de la tarde envolvieron a Palomo Linares que resulta gravemente lesionado en las cervicales, y por su lado el maestro Santiago Martín “El Viti” viste por vez última en su existencia torera el traje de seda y alamares dorados en el coso máximo del planeta”. (Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4, 700 fechas importantes, www.fcth.mx, pág. 233).

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Ruíz Miguel, un recio coletudo que apenas pudo medio ver la afición mexicana.

19 de mayo de 1986: “Ruiz Miguel salda su encerrona con “Victorinos” en Las Ventas cortando una oreja del segundo y otra más del cuarto. El público le premia sacándolo en hombros por la puerta mayor. (Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4, 700 fechas importantes, www.fcth.mx, pág. 224).

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12 de mayo de 1993: “José Mari Manzanares traza una faena con todos los ingredientes de su distinguida concepción del arte, cortando las orejas a un toro de Manolo González que hizo cuarto de la tarde. Por tan acentuada y fina ejecutoria la afición lo saca a hombros del coso de Las Ventas. La nota de sangre la protagoniza Manolo Sánchez, ya que resulta gravemente herido en el muslo derecho con 25 centímetros de profundidad, viendo así su confirmación de alternativa trunca”. (Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4, 700 fechas importantes, www.fcth.mx, pág. 212) Si, un coletudo de notados refinamientos en su ejecutoria taurómaca dentro de los anillos y delante de los toros; sin llegar a los amaneramientos y abusos, cuyo mejor ejemplo es el “Divo de Chiva”, su educación artística y su estética fueron de los preferidos de los aficionados que gustan de los textales más sedosos en cuanto a la práctica de la lidia. Un ortodoxo ejemplar, un estilista natural y un coletudo que cabe en el cuadro de las bellas artes. La función isidril, que hace central parte de la cuartilla presente, de aquel 12 de mayo en la Monumental madrileña, resultó para la hoja de sus haberes una de las más sonadas. José María Dols Abellán, su nombre real, asomó al mundo en Alicante, España el 14 de abril de 1953. Su padre, José Manzanares, intentó la gloria en los ruedos, sin embargo, solo llegó a novillero y posteriormente a banderillero. Es fácil, con este dato, saber cómo abrevó la afición. La primera vez que se atavió con el traje de seda y oro fue en el coso de Andújar, Jaén en 1969. Al año siguiente, el 24 de mayo, debuta como novillero con caballos, esto en la plaza de Benidorm. Muy pronto va a Madrid a presentarse como nuevo novillero; esto sucede el 16 de junio siguiente, alternando con “Luguillano” y Galloso. La tarde le fue afortunada, ya que logra cortar dos orejas. Para el 24 de junio de 1971 en el coso de su ciudad natal y con 18 años de edad, toma una alternativa estelar, pues fungió como padrino Luis Miguel Dominguín y como testigo Santiago Martín “El Viti”. Y entró a su etapa profesional pisando con el pie derecho ya que corta el rabo a uno de sus adversarios. Las plazas importantes le estaban esperando; el 10 de abril de 1972 se presenta como matador en La Real Maestranza de Sevilla. El mismo año viaja a Madrid nuevamente, ahora con la intención de confirmar su alternativa; y lo hace llevando como padrino a Palomo Linares, quien ante la presencia del mexicano Eloy Cavazos le cede al primer toro de la función. Ese mismo año viene a nuestra patria, la que no se salvó de ser víctima de sus abusos, así, del modo que por sistema han hecho prácticamente todos sus paisanos. Más adelante veremos y recordaremos, no sin evitar lo amargo

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Sergio Martín del CampoCronista Taurino

Ciertamente, la tercia anunciada para la última corrida del serial sanmarqueño, no pudo empuñar gallardetes, como réditos lógicos al mal empleo de los alfanjes que tuvo.
El peninsular Antonio Ferrera perdió, quizás, el rabo de su segundo oponente; Arturo Macías “El Cejas” se evitó cortar un auricular de su primero y, tal vez, las dos de su segundo, mientras que, por su lado, Diego Sánchez habría sido evaluado con un apéndice del primero de su lote.

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