He observado, en vivo y por televisión, el comportamiento de apoderados, mozos de espadas, ayudas y colados que acompañan a novilleros e inclusive a matadores de toros.

Su labor dentro del callejón no es ir de porristas, a festejar cada pase que su matador o novillero ejecuta. Además lo celebran con aspavientos como si nunca hubiese habido otro igual y lo peor es que el que le sigue es superado en emoción y así exponencialmente.

¿No se habrán visto en video? ¿El matador o novillero les obliga a hacerlo?

Si esto se ve mal tratándose de un novillero imagínense cuando estamos hablando de un matador de toros.

También he sido testigo de cómo el apoderado se convierte en “estorbante”, ya que a base de estarle “aconsejando” termina por presionar tanto a su poderdante que lo confunde. No hace mucho escuché desde el tendido a un aficionado gritarle a uno de estos personajes “YA CALLATE”.

Apoderados, mozos de espadas y ayudas deben de ser personajes profesionales, que sepan comportarse dentro del callejón y que sólo vayan a hacer el trabajo que les corresponde; que el mozo de espadas tenga todo limpio y ordenado, que sepa en qué momento servirle el avío que el matador o novillero requiere; que la ayuda este bien colocado para ser útil; que el apoderado, de forma discreta, – máxime tratándose de matadores de toros-, dé un consejo en forma oportuna.

Si ellos hacen solo su trabajo ya no habrá BARRAS, PORRISTAS Y “DICIDORES” en los callejones de las plazas de toros, se convertirán en MOZOS DE ESPADAS, AYUDAS Y APODERADOS.

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