NI HABLAR, se hundió el “Titanic”, el barco -supuestamente inhundible- más grande del mundo, la desgracia se da en el año de 1912 y al parecer después de 106 años la Plaza México -la más grande del mundo- le quiere seguir. Muy grandes ambas construcciones, pero muy mal llevadas. En el primero de los casos por un descuido, el segundo por cientos de ellos.

Y DUELE puesto que se supone el coso que lleva el nombre de nuestro país es “la cabeza” de nuestra Fiesta Brava. Cuando menos eso se supone.

Y TODO esto sale del malestar-ya ni coraje da- el que a lo taurino lo pasan al patio trasero, la televisión prefirió pasar la final del futbol a la dominical corrida del multicitado coso -cero y van dos- cuando existen canales que no dicen nada y bien debió de aprovecharse ese espacio para no fregar a los aficionados taurinos, definitivamente nadie pelea por darle seriedad a la formalidad, empaque y escrupulosidad que antaño se vivía en los cosos capitalinos y de provincia.

SOLO BASTA recordar un par de cosas. Antes existían dos cosos-El Toreo quedaba a unos pasos de lo que era el Distrito Federal- y la México en la delegación, hoy alcaldía, Benito Juárez. En otras comarcas se contaba con plazas hoy desaparecidas. Poco falta para ver quien es el último y pedirle apague la luz… Nos Vemos.

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