EL DUENDE Y LA ALEGRIA DE BORJA JIMÉNEZ Y UN SALTILLO DE LUJO.

Villaseca de la Sagra (Toledo) Ultima Alfarero de Oro
Tuvo que pasar un lustro y medio para llegar a La Sagra plaza nueva, con gusto, cómoda cuidada hasta el más mínimo detalle, enfermería, aseos, bar, capilla, puertas, desolladero, corrales, hasta las inmediaciones y el techado para caballos, acceso con ascensor para minusválidos, hasta ahí todo perfecto de alta nota, pero por mucho que me habían contado no podía imaginar el gusto y el agrado de su organización, el recibimiento de del señor Enrique sin conocer su apellido, dando las gracias por asistir y cubrir la información de la Novillada del Aniversario, así fue y así lo cuento, entregarnos las acreditaciones unido al programa del día con todos los detalles de la lidia y participantes toreros, cuadrillas, ganaderías, en resumidas cuentas todo un lujo a favor de la fiesta y en hacerlo todo fácil, de esta forma y con estas gentes no cabe la menor duda que El Alfarero de Oro marcara un hito en el mundo novilleril, de hecho ya lo está con tan solo mirar los ganadores de pasadas ediciones en toreros y ganaderías, nuestra más sincera enhorabuena y el compromiso de volver año tras año si la salud nos lo permite, va por ustedes.

Novillada de seis ganaderías como queda reflejado en la ficha del festejo, tenía todo el interés y el más variopinto de los encastes y tres jóvenes a jugársela, tan solo uno llegó a romper la tarde, novillero y novillo, Borja Jiménez y Asturdero, de Saltillo- Moreno Silva, el rubio sevillano confirmó lo ya conocido un pellizco y unas ganas que concuerdan con su sonrisa franca y cara de ángel niño, de escándalo las verónicas ganado terreno y jugando las muñecas, la media exquisita, la puesta al caballo y el quite posterior a la verónica, angelicales, ¡que lentitud! Brindó con parsimonia y pensamiento sabiendo que iba a citar de largo y allí empezó la magia, el dominio y el toreo de verdad, tres series en redondo de trazo largo y mano muy baja para dormir la salida por bajo o de pitón a rabo, todo en perfecta conjunción armonía y plasticidad, seguía la sonrisa y faltaba lo mejor, dos series de naturales de levantarte del asiento de oles al golpe, que gusto y que forma de ejecutar las suertes tan lentas y bajas que aún duran, se fue por la espada para antes ofrecer cuatro naturales a pies juntos, echando en cartucho adelante y rematando muy atrás en muñeca rota, las trincheras soberbias y la estocada media y descabello para dos orejas de ley. Su segundo adormilado en el ruedo, se destapó en el caballo derribando con estrepito para volver de nuevo y recibir un buen castigo que para nada ahormo su condición, ante la sorpresa general fue devuelto y surgieron las discrepancias hacia el palco, lastima no haber visto a Borja en una lidia distinta, su segundo bis de astifinas cuernas y nulas condiciones le hizo pasar un calvario con espada y verduguillo siendo silenciado.

Diego Fernández con buen concepto del toreo se perdió en trasteo por el pitón derecho y se dio cuenta del bueno tarde, el izquierdo fue el bueno, muletazos por bajo cuando el animal había perdido el fuelle y se le había pegado duro en el caballo hasta tres de castigo, aguantó el de Partido de Resina de preciosa lamina y bajo de alma, Diego se atascó con espada y descabello. Su segundo, Pinturero, desclasado y a menos, Diego lo intentó por activa y por pasiva pero la cosa no funciono, consiguió algún natural sin continuidad, el novillo a menos y el enfriamiento de faena y el fallo a espadas dejaron la cosa en silencio.

Vicente Soler despachó de la misma forma, con prisas y poca lucidez, sus verónicas desangeladas como sus excesivas prisas, banderilleó con rabia y mucha carrera, tan solo al violín clavó bien, sus faenas carecieron de emoción, el paso atrás en muchas fases le afean los embroques que no llegaron a existir, quizá no tuviera su lote o a contra estilo, pero Soler en honor a la verdad no conectó con el exigente tendido, falló a espadas, otra vez será.

FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros “La Sagra”. Villaseca de La Sagra, Toledo. Media plaza en la última de la Feria del Alfarero de Oro en su XV edición. Novillos de Partido de Resina (manso de lámina perfecta); Moreno Silva (noble y de una calidad suprema); La Quinta (buscó las tablas muy pronto); Navalrosal (desclasado sin alma), Conde de Mayalde devuelto de forma inexplicable, pitado el palco, Sobrero de Sagrario Huertas (bonito sin alma); Fidel San Román (descastado). Aplaudidos de salida 1º y 2º, pitados 5º y 6º, Borja Jiménez salió a hombros y la bandera de Colombia presidia el portón de cuadrillas en solidaridad con los novilleros colombianos.
Diego Fernández (verde aceituna y oro), pitos y silencio tras aviso.
Borja Jiménez (azul cielo y oro), dos orejas y silencio.
Vicente Soler (fucsia y oro), silencio y silencio.

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