Deja mucho que desear la actitud del ¿Maestro? Ibérico
No cabe duda que los toreros españoles vienen a México a tratar de hacer lo que se les pega en gana, y lo logran en muchas plazas de la república, pero afortunadamente en Mérida, Yucatán el Reglamento Taurino se respeta, las autoridades no tiemblan cuando se trata de hacerlo respetar; un ejemplo muy claro de esto es que cuando algún rejoneador ha actuado en esta ciudad, nunca se le ha permitido usar teloneros, cuando se presentan en una corrida mixta como rejoneador tiene que abrir los festejos porque así está plasmado en el Reglamento.

En la corrida de ayer sábado 2 de mayo, el matador ibérico Enrique Ponce dio una demostración no de torerismo sino de capricho, mal genio, desprecio al público que pagó por verlo y reto hacia la Autoridad que supo imponerse y actuar con criterio firme. El cuarto toro de la lidia correspondiente a Ponce fue un toro con trapío, justo, pero con trapío, si bien es cierto que al salir de toriles fue pitado por el público asistente, esto atribuible quiero pensar por ser un toro lomitendido (sin morrillo) a causa de su fenotipo, el Juez MVZ. Ulises Zapata atinadamente hace caso omiso de las protestas, conciente que ese toro ya había sido aprobado en el desencajonamieto y reforzando su criterio lo deja correr, desgraciadamente el toro al hacer su recorrido por el ruedo se aporrea contra un burladero y resulta lesionado, descuadrado, con problemas para desplazarse, atinadamente el Juez al notar esta anomalía ordena inmediatamente que el toro sea devuelto a los corrales; ante esto el matador Ponce lejos de acatar esta orden lleva al toro a los medios y le da dos o tres capotazos para tratar de demostrarle al público que el ya cómodo lesionado embiste, el toro embiste es cierto, pero con dificultad, y es devuelto a los corrales; esto molesta al matador y creo que miró su bolita mágica pues tuvo la osadía de decir que estaba muy disgustado por la actitud del Juez pues este toro “era el toro de la tarde”; ¿cómo puede saberlo si no había sido picado?, ¿cómo puede saber como va a salir de la pica?, ¿cómo puede saber si va a embestir con la muleta?, este amigo ibérico nos está resultando más adivino que torero…

Ahora entremos en materia; Coliseo Yucatán, un cuarto de aforo.

El encierro de la ganadería de “La Estancia” resultó descastado y complicado.

Enrique Ponce en su primero solo tuvo algunos destellos con el capote y muleta siendo silenciado al terminar su faena. Su segundo toro al aporrearse contra un burladero y salir lesionado, pues por el golpe tuvo problemas para desplazarse, fue devuelto a los corrales y sustituido por el primer reserva de la ganadería de “Cerro Viejo”, un toro que le pedía al matador, y este se limitó a pedirle a su picador que lo picara en exceso, con la muleta y en actitud anti profesional y faltándole el respeto al público, poco o nada quiso hacer el de Chiva recibiendo pitos de la concurrencia y siendo fuertemente abucheado al abandonar el ruedo.

Arturo Saldívar lo intentó, pero poco pudo hacer con sus dos enemigos, sin calar en los tendidos, palmas y silencio.

Juan Pablo Llaguno a pesar de que ha matado dos o tres corridas solamente después de su alternativa, tuvo mucha actitud y ganas, pero no hubo tela de donde cortar. Palmas tras aviso y ovación.

Incidencias: El picador Salomón Azpeitia de la cuadrilla de Llaguno fue multado por no acatar las órdenes de la Autoridad y meterse hasta los medios para picar al sexto de la tarde. El aspirante a banderillero, el yucateco César Domínguez fue ovacionado al hacerle un quite a un compañero.

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