Jesús Gómez Medina, a la siniestra del cuadro, pluma elegante.

HOY HACE 13 AÑOS
Fallece don Jesús Gómez Medina

Sergio Martín del CampoCronista Taurino
Sergio Martín del Campo
Cronista Taurino

17 de febrero del 2009: “A la edad de 90 años comienza su eterno y divino sueño en Aguascalientes capital, Jesús Gómez Medina “La Mula”, el mejor periodista taurino que ha dado esta tierra. Fue colaborador del diario aguascalentense El Sol del Centro, corresponsal del importante periódico deportivo ESTO y escribió también en las revistas La Lidia, La Fiesta y El Redondel, además publicó un delicioso libro titulado “La Ciudad, la fiesta y sus plazas”, editado en 1988 por el Gobierno del Estado de Aguascalientes. (Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4, 700 fechas importantes, pág. 71; www.fcth.mx).

No se hable más. A continuación, dejo el espacio al propio Don Jesús sobre un análisis certero y directo que fue impreso en la obra que antes está acotada (primera edición, 1992, págs. 211-212):

“… A través de los muchos años de espectador asiduo de la fiesta, he sido testigo de los cambios que se han operado en ella. Tan solo quiero mencionar dos, ambos muy significativos y de suma trascendencia: el primero, en el ganado, en el toro de lidia. A fuerza de insistir en la búsqueda de un astado ideal para el toreo artístico, de calidad o estilizado, al toro se le ha disminuido al máximo su condición esencial: la bravura.

Jesús Gómez Medina, a la siniestra del cuadro, pluma elegante.
Jesús Gómez Medina, a la siniestra del cuadro, pluma elegante.

Y si a esto se añade la viciosa práctica de lidiarlo prematuramente, cuando ni por su edad, trapío y peso, a despecho de lo que el mentiroso cartel proclama, es en realidad un toro como se entiende que debe ser destinado a la lidia, tenemos como resultado necesario el espectáculo despojado de emoción y de calor en que se convierten muchas veces los festejos taurinos.

Añádase a lo anterior la monotonía, la ausencia de variedad y las faenas a golpe cantado que suelen ser las que nos ofrecen los astros mayores y menores de la época, y habremos identificado otro de los aspectos del toreo actual. Que, por lo demás, posee una plasticidad y una belleza formal

indiscutible, pero al que no le sobraría una inyección de emoción para que fuera mejor. Y no olvidemos que la emoción está en el toro.

Por mi parte debo admitir que estoy en deuda con el espectáculo taurino. Le debo muchos, incontables momentos en los que disfruté a plenitud de la emotividad y de la gallardía y de la belleza del arte del toreo. Conocí y gocé del toreo de los ases de la edad de oro –Fermín, Lorenzo, “El Soldado”, etc.- y actualmente disfruto y gozo por igual con las actuaciones de Miguel de Gutiérrez, Niño de la Capea, de Ortega Cano…

Además, por los toros o a través de los toros he conocido a muchos de los que han sido o son mis mejores amigos.

Algo más le debo al toreo: el haber disfrutado mucho de lo que de calidad y de valía existe en la literatura y en las bellas artes, en relación con el espectáculo taurino…

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