HOY HACE 29 AÑOS.
José Mari Manzanares abre la Puerta Grande de Las Ventas

Sergio Martín del CampoCronista Taurino
Sergio Martín del Campo
Cronista Taurino

12 de mayo de 1993: “José Mari Manzanares traza una faena con todos los ingredientes de su distinguida concepción del arte, cortando las orejas a un toro de Manolo González que hizo cuarto de la tarde. Por tan acentuada y fina ejecutoria la afición lo saca a hombros del coso de Las Ventas. La nota de sangre la protagoniza Manolo Sánchez, ya que resulta gravemente herido en el muslo derecho con 25 centímetros de profundidad, viendo así su confirmación de alternativa trunca”. (Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4, 700 fechas importantes, www.fcth.mx, pág. 212)

Si, un coletudo de notados refinamientos en su ejecutoria taurómaca dentro de los anillos y delante de los toros; sin llegar a los amaneramientos y abusos, cuyo mejor ejemplo es el “Divo de Chiva”, su educación artística y su estética fueron de los preferidos de los aficionados que gustan de los textales más sedosos en cuanto a la práctica de la lidia.

Un ortodoxo ejemplar, un estilista natural y un coletudo que cabe en el cuadro de las bellas artes.

La función isidril, que hace central parte de la cuartilla presente, de aquel 12 de mayo en la Monumental madrileña, resultó para la hoja de sus haberes una de las más sonadas.

José María Dols Abellán, su nombre real, asomó al mundo en Alicante, España el 14 de abril de 1953. Su padre, José Manzanares, intentó la gloria en los ruedos, sin embargo, solo llegó a novillero y posteriormente a banderillero. Es fácil, con este dato, saber cómo abrevó la afición.

La primera vez que se atavió con el traje de seda y oro fue en el coso de Andújar, Jaén en 1969. Al año siguiente, el 24 de mayo, debuta como novillero con caballos, esto en la plaza de Benidorm. Muy pronto va a Madrid a presentarse como nuevo novillero; esto sucede el 16 de junio siguiente, alternando con “Luguillano” y Galloso. La tarde le fue afortunada, ya que logra cortar dos orejas.

Para el 24 de junio de 1971 en el coso de su ciudad natal y con 18 años de edad, toma una alternativa estelar, pues fungió como padrino Luis Miguel Dominguín y como testigo Santiago Martín “El Viti”. Y entró a su etapa profesional pisando con el pie derecho ya que corta el rabo a uno de sus adversarios.

Las plazas importantes le estaban esperando; el 10 de abril de 1972 se presenta como matador en La Real Maestranza de Sevilla. El mismo año viaja a Madrid nuevamente, ahora con la intención de confirmar su alternativa; y lo hace llevando como padrino a Palomo Linares, quien ante la presencia del mexicano Eloy Cavazos le cede al primer toro de la función.

Ese mismo año viene a nuestra patria, la que no se salvó de ser víctima de sus abusos, así, del modo que por sistema han hecho prácticamente todos sus paisanos. Más adelante veremos y recordaremos, no sin evitar lo amargo del sabor.

El 3 de diciembre se apersona en la plaza de la Colonia Noche Buena para confirmar su alternativa; de padrino fungió el gran Joselito Huerta y de testigo Curro Rivera. El primer burel, de Torrecilla, anunciado como “Gorrión”, le fue cedido para concretar el protocolo y para que le forjara un trasteo sensacional por el cual fue obligado a recorrer el anillo dos veces, pese a su mal uso del estoque.

Su delicado y suave concepto del toreo sofocó las estridencias y el escándalo de los aficionados de Pamplona, cuando en julio de 1976 desorejó a su lote del hierro de Benítez Cubero.

Su nombre creció y se buriló reciamente en el añoso coso de Acho, Lima, Perú en donde hasta en cuatro ocasiones se hizo acreedor del Escapulario de Oro. Una de aquellas veces que brilló su arte en el escenario limeño fue en 1977; entonces exhibió para el caso una faena pura y estética a un encastado bicorne de la vacada de La Huaca.

Teófilo Gómez, un coletudo punto menos que mediocre, un día se metió a “ganadero”, lamentablemente para la fiesta brava mexicana y complacencia de la española, ya que se convirtió muy pronto en un enemigo enconado e inamovible de aquella, produciendo bóvidos tan maleables que a medio paso están de la mansedumbre.

El 12 de junio de 1988 regresó Manzanares a la Plaza México para sostener un mano a mano con Eloy Cavazos ante astados, justamente, de Teófilo Gómez, que esa tarde debutó con su manso hierro. El de Alicante ahora si salió con la toledana afilada y cortó las orejas del dúctil “Vallartino”.

Para envigar la denuncia de renglones arriba, se publicó que los seis bovinos de Gómez habían sido manipulados de los cuernos –léase desprovistos de los diamantes de los pitones, y afeitados, es decir, recortados del pelo pegado a la cepa-.

Hasta antes de que Enrique Ponce se calificara como el diestro que más corridas ha toreado en toda la historia de la fiesta brava mundial, Manzanares estaba inscrito en la primera lista con alrededor de 1700 corridas actuadas.

Una vez cuajada una brillantísima carrera en los redondeles, se despide el 1° de mayo del 2006 en Sevilla. 

A excelente edad biológica, llega su eterno y divino sueño el 28 de octubre del 2014; sucedió en su finca campera de Campo Lugar, ubicada en Cáceres y por causas naturales.

PIE DE FOTO José Mari Manzanares, un diestro puro, natural y estético al que no se le escapó la fiesta brava mexicana de sus abusos.

Entradas relacionadas