Luis Procuna, el del mejor toreo por alto de la historia.

HOY HACE 48 AÑOS
Se despide de la fiesta Luis Procuna

Sergio Martín del CampoCronista Taurino
Sergio Martín del Campo
Cronista Taurino

10 de marzo de 1974: “Luis Procuna alcanza gran triunfo la tarde de su despedida en la Plaza México, alternó con Jesús Solórzano hijo y Eloy Cavazos en la lidia de un encierro de Mariano Ramírez. “El berrendito de San Juan” torea con una solera y un sentimiento que condensaron toda su brillante carrera de matador con sello irrepetible, y de tal manera logra empuñar el rabo de “Caporal”. La tarde fue además brillante para el criador Mariano Ramírez, pues a Jesús Solórzano le correspondió “Billetero”, toro que fue considerado el mejor de aquella temporada. (Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4, 700 fechas importantes, pág. 106; www.fcth.mx).

El que mejor ha interpretado el toreo por alto en toda la historia de la tauromaquia universal ha sido el mexicano Luis Procuna Montes, “El berrendito de San Juan”, el todo personalidad, el nacido en San Juan de Letrán, el del mechón blanco en el pelo –como el que la vida le pintó al mismísimo Manolete, como el de Miguel Aceves Mejía, como el que le resultó a José Tomás-, el que completó el cartel como tercer espada la tarde inaugural del coso más grande del planeta, el de las “espantá´s”, el de los clavados al callejón, el de los parones impactantes cuando se creía que iba a huir del terreno del toro, el protagonista del mejor film taurino que hasta hoy se ha realizado y el creador de “Las sanjuaneras”.

Luego de cerca de diez años de inactividad en los redondeles, se despide como arriba dice la efeméride.

Procuna había visto la primera luz del monarca de los astros el 23 de julio de 1923.

Debutó en calidad de novillero en El Toreo de la Condesa el 14 de agosto de 1941, empuñando una oreja de un toro viejo y bien armado de la dehesa de Atlanga. Su camino hacia la gloria fue en ascenso, ya que resultó ser el triunfador de las campañas menores de 1942 y 1943.

El 5 de diciembre de este último año acotado, va a Ciudad Juárez a tomar la alternativa de parte de Carlos Arruza y con un encierro de la dehesa ojuelense de Corlomé.

Nada tarda en ratificar su título en la máxima plaza de la capital; el hecho se registra el 26 del mismo mes y año, ahora llevando de padrino a Luis Castro “El Soldado” quien le transfiere los trastos para que de muerte a estoque a “Pinturero”, toro del hierro de San Mateo. El testigo fue Luis Briones, por lo que la tarde se inscribió en las páginas de la historia como la de “los tres Luises”.

La confirmación del doctorado en Las Ventas se sucedió el 14 de junio de 1951; aquella tarde salió de padrino Paco Muñoz quien ante la persona del portugués Manolo Do Santos le da el espacio profesional con “Guareño”, burel quemado con la marca de Javier Buendía. La fecha le fue adversa pues a falta de un triunfo deseado, resultó cornado.

Una tarde de luz, pero también de sombra en su carrera, se dio el 23 de enero de 1944 en El Toreo de la Condesa, cuando le corta el rabo a “Meloncito”, toro de Piedras Negras, pero pagando caro con una severa cornada.

Al año siguiente, ahora el 4 de febrero, se cubre de gloria al interpretar una señorial faena a “Cabrillo”, toro con los listones de Pastejé del que obtiene el rabo a pesar de haber ejecutado un par de metisacas con la toledana antes de la estocada definitiva. Esta tarde por vez primera realiza un ayudado por alto al que se bautizó como “La Sanjuanera”. Testigos de la proeza, además de la abundante afición que cubrió los escaños del Toreo de la Condesa, fueron sus alternantes, nada menos que “El Soldado” y Antonio Bienvenida.

Para seguir llenando de oro las páginas de su historia, el 3 de noviembre de 1946 en el coso de Lima, Perú, forja otra faena sensacional a un burel mexicano de La Punta del que cosecha el rabo y una pata –trofeo que no concedió oficialmente la autoridad-, cuando ya sus alternantes, Fermín Espinosa “Armillita” y Domingo ortega, habían empuñado también un rabo cada uno. La tarde pues se convirtió en apoteósica. Procuna sellábase como un diestro internacional de alta nota, sin duda.

De retorno a los éxitos en su patria, destaca su comparecencia en el coso de Cuatro Caminos el 28 de enero de 1948. En ese ruedo y en esa fecha es que burila un trasteo estupendo a “Chasquito”, bravo toro de los feudos de Coaxamalucan del cual pasea las orejas y el de cerdas.

Las patas de su colección de gallardetes no paró con la de Lima; el 6 de febrero de 1949 en la plaza de Bogotá, Colombia se encontró con un burel quemado con la marca de Mondoñedo, al que torea de tal manera que, igualmente, es premiado con una pata del bravo bicorne. Su nota internacional la completa tal año, ahora de regreso a Lima, donde se hace acreedor al primer Escapulario de Oro que se entregó en su historia.

En sus hojas biográficas se observa que fue el primer diestro en lograr el indulto de un toro en el coso de la rambla Augusto de Rodín; pese a que el hecho no se concretó porque, según crónicas, “Procuna” no escuchó o desatendió deliberadamente la orden del juez, “Muñeco”, ejemplar de la dehesa de Ernesto Cuevas fue estoqueado en el ruedo, el perdón se tiene como oficial.

Sus triunfos en la Plaza México continuaron: el 11 de marzo del mismo año iza el rabo de “Cebollero”, astado proveniente de la vacada de Zotoluca.

El mejor trasteo de su vida se considera el que en la propia plaza de la “Ciudad de los Deportes” cuajó a “Polvorito”, cuadrúpedo del criadero de Zacatepec al que corta el rabo, cuando, antes, había escrito uno de sus célebres petardos al matar de un descabello al quinto, cuando no se había tirado a matar, ya que el toro estaba doblando a causa del excesivo castigo de que había sido víctima en la suerte de varas. Lamentablemente el “Berrendito de San Juan” falleció en un accidente aéreo en El Salvador el 10 de agosto de 1995.

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