Sergio Martín del CampoCronista Taurino

HOY HACE 59 AÑOS
Confirma doctorado en el Cono de la Nápoles Paco Camino

“El Niño Sabio de Camas” Paco Camino rarifica su nivel de matador de toros en el coso de la avenida Insurgentes con “Recuerdo” del hierro de José Julián Llaguno, el cual le hiere, por lo que el peninsular ya no sale a estoquear al que cerró plaza. El padrino de la ceremonia fue Antonio Velázquez –quien resultó luxado del hombro diestro por “Fistol”-; el testigo de la ceremonia fue Humberto Moro. (Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4,700 fechas importantes; www.fcth.mx, pág. 506).

El de Camas se hizo de las preferencias de la gran clientela que acudía a la plaza de la “Ciudad de los Deportes”. Su intuición, concepto, facultades, modos clásicos y suficiencia para entender la lidia de reses de casta, le llevaron a apostarse como uno de los diestros más importantes del planeta el siglo pasado, con reinado en las décadas de los sesentas y setentas. Para México, fue uno de sus consentidos.

Reinventó, quizás, o estructuró las bases, tal vez, del natural moderno; con su siniestra mano dio mayor estética, otra, nueva y profunda, dimensión a este pase. Era el mismo de los cuarenta años que le antecedieron, pero no lo interpretaba igual; presentaba la pañosa muy bien planchada, y cuando nadie se lo esperaba, o cuando parecería que las condiciones no estaban dadas, desdoblaba entero su brazo y el muletazo iba a dar hasta muy allá, siempre acompañando estrechamente la embestida del antagonista; los vuelos del engaño se abrían y su curso transcurría de modos limpios y eternos. Excelentemente cuadrada la sarga, agréguese a los adjetivos del momento.

De la suerte suprema no se hable; Camino fue, además de ser sumamente efectivo con el arma empuñada en la diestra, un artista de la ejecución.

Durante sus campañas mexicanas buriló muchas faenas que, por su importancia, se inscribieron en las hojas doradas de la fiesta. Búsquese en ellas a los famosos berrendos de Santo Domingo en el Toreo de Cuatro

Caminos, o a “Navideño” en la Santa María de Querétaro, solo por mencionar dos.

Paco Camino; hasta doce tardes salió por la Puerta Grande de la Monumental de Madrid.

Rafael Camino fue banderillero, de éste fue vástago Paco. Jovencito, debutó con piqueros en el coso de Zaragoza, esto el 7 de septiembre de 1958; esa tarde alternó con José Julio y Chiquito de Aragón y se corrió ganado de Escudero Muriel.

Cuajado como novillero, se contrató para tomar la alternativa, fue en la plaza de Valencia, llevando de padrino a Jaime Ostos y de testigo a Juan García “Mondeño”; el burel destinado para la ceremonia se anunció en el cartón como “Mandarín”, y estaba quemado con la marca ganadera de Urquijo de Federico. La función le fue afortunada ya que cortó un apéndice a cada uno de los astados de su lote.

Para el 12 de mayo de 1961 se apersona en la Monumental plaza de Madrid; el objeto, ratificar su investidura profesional. Llevó de padrino a Julio Aparicio y de testigo a José María Clavel; el toro reseñado para el protocolo fue “Espejito”, procedente de la vacada de Antonio Pérez de San Fernando. A los cinco años del hecho, es decir, en 1966, se apostó como el máximo líder del escalafón mayor con 95 tardes cumplidas. Funcionaba muy bien el apoderamiento de la afamada casa Chopera.

Como en cada torero, no todo es gloria, palmas y vítores; el 29 de octubre de 1967 se presentó en el legendario y antiguo coso de Acho, en Lima, Perú, dentro de la Feria del Señor de los Milagros; negado, quien sabe por qué motivos, a estoquear al quinto toro de la corrida, la autoridad mandó se le detuviera y pasó 24 horas en prisión.

Las estadísticas de Camino son egregias: 20 campañas como matador, 1490 corridas, 1176 auriculares cosechados y 126 rabos. En más de 50 funciones se apersonó en la Monumental de Madrid, ahí, sobre el severo anillo cortó 48 orejas y salió por la Puerta Grande hasta en doce ocasiones, así, tenía la marca máxima de semejante logro antes de que “El Viti” cumpliera con 14. Su cuerpo fue herido por las astas de los bureles en 30 veces, dos de esas cornadas fueron muy graves, una de ellas inspiró la Extremaunción.

En la parte sentimental y negra de la tauromaquia tuvo la desgracia de perder a su hermano Joaquín, quien el 3 de junio de 1973, en el coso de Barcelona, callera herido de muerte por los pitones de “Curioso”, burel quemado con la marca de Atanasio Fernández.

Ya veterano se retiró de la profesión el 23 de septiembre de 1983, aunque volvió a ataviarse con el traje de sedas y brocados en 1987 en Nimes, Francia con el único fin de dar la alternativa a su hijo Rafael.

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