Curro Romero. Con delicadeza prendiendo la embestida del bovino en los encajes de su capa de sortilegio. Fue en Sevilla, una de “sus plazas”.

HOY HACE 59 AÑOS
Ratifica su doctorado en la Plaza México Curro Romero

Sergio Martín del CampoCronista Taurino
Sergio Martín del Campo
Cronista Taurino

24 de febrero de 1963: “Curro Romero confirma el doctorado en la Plaza México de manos de Humberto Moro ante la presencia de Joselito Huerta –quien le cortó una oreja a “Tecolote” tras faena de mando y poder maestros-, el toro de la ceremonia se llamó “Tablajero” y procedió de La Laguna”. (Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4, 700 fechas importantes, págs. 77-78. www.fcth.mx).

No fue gitano, – no lo era de raza, sí “agitanao”, Francisco Romero López, “Curro” Romero es uno de esos casos extraños y caprichosos de la tauromaquia. Un mito que no pudo trascender en la fiesta mexicana. Además de haber confirmado el doctorado en el coso de la “Ciudad de los Deportes”, actuó en algunos otros edificios del interior de lo que nos queda de patria, pero no dejando huella que pudiese evaluarle como “importante” para la fiesta azteca.

Sí que triunfó, conmocionó más bien, en las plazas importantes del padre patria, Sevilla y Madrid principalmente.

Este hombre de seda y oro nació en Camas, Sevilla el 1° de diciembre de 1933. De ahí le llegó el mote, en años posteriores, de “El faraón de Camas”,

Utrera le esperaba; ahí actúa por vez primera con caballos el 8 de septiembre de 1954 luego de haberse trazado la carrera taurina que tantos frutos le daría. El ganado de aquella tarde estaba quemado con la marca de Ruperto de los Reyes.

A los tres años del debut, fue a Las Ventas madrileñas para exhibir sus credenciales como novillero. Fue el 18 de julio de 1957 alternando la lidia de astados de Alipio Pérez Tabernero con Adolfo Aparicio y Vázquez II.

Hecha una carrera novilleril suficiente, se contrata en el coso de Valencia para comparecer sobre su ruedo y adquirir la borla de matador el 18 de marzo de

1959. Se la otorgó Gregorio Sánchez ante la persona de Jaime Ostos, quien vio como aquel le cedía a “Vito”, toro primero de la tarde llegado de los pastos del Conde de la Corte. Aquella tarde la saldó de modo gris, pues hubo de recibir un aviso de parte de la autoridad.

No obstante, va en mayo de aquel mismo año a la Monumental de Madrid con el objeto de confirmar la alternativa; fue la tarde del 19 cuando “dos Vázquez”: Pepe Luis y Manolo, fungen como padrino y testigo, respectivamente. El bicorne de la ceremonia se anunció como “Lunito” y llevaba en el morrillo los listones de Eusebia Galache. Por cierto, que la función hubo de suspenderse en el tercer toro a causa de la lluvia, aunque ya el protocolo estaba realizado.

Curro Romero. Con delicadeza prendiendo la embestida del bovino en los encajes de su capa de sortilegio. Fue en Sevilla, una de “sus plazas”.
Curro Romero. Con delicadeza prendiendo la embestida del bovino en los encajes de su capa de sortilegio. Fue en Sevilla, una de “sus plazas”.

Considerado irregular, existen, sin embargo, números a su cuenta que desmienten en parte el calificativo.

Sus estadísticas en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y en la Monumental madrileña son doradas: Por la Puerta del Príncipe salió en hombros en cuatro tardes: 19 de mayo de 1966; 13 de junio de 1968; 29 de mayo de 1972 y 19 de abril de 1980. En la primera Puerta del Príncipe acotada cerró la espuerta con seis auriculares, cosecha de la lidia de seis toros; esto le da la credencial de ser, hasta hoy, el diestro que más orejas ha cortado en una sola tarde.

Mientras tanto, la Puerta Grande venteña la cruzó en volandas hasta en siete ocasiones: 22 de septiembre de 1959; 4 de julio de 1963; 24 de mayo de 1965 –caso atípico en Las Ventas, como el del 22 de septiembre del 59, ya que solo cortó un apéndice-; 28 de mayo de 1966; 7 de julio de 1966; 28 de mayo de 1967 y 24 de mayo de 1973 –Puerta Grande teórica, pues a pesar de haber cortado las dos orejas de rigor para quitar la aldaba de semejante portón, se negó a ser sacado en hombros-.

Su última tarde ataviado con el traje de sedas y bordados dorados, se dio en el coso de Murcia, el 10 de septiembre del 2000 cuando contaba con 66 años de edad. Alternó con “El Juli” –quien asas alturas bien pudo haber sido su bisnieto- y Pepín Jiménez ante toros de Luis Algarra.

El 3 de marzo del 2001 un grupo de cronistas y aficionados inscribieron su nombre entre los 10 toreros más importantes del siglo XX. Esto, se entiende, que para el toreo español, ya que varios de los enlistados no tuvieron triunfos en México. Aquí la columna: “Joselito”, Pepe Luis Vázquez, Juan Belmonte, Domingo Ortega, Manolete, Antonio Bienvenida, Antonio Ordoñez, Paco Camino y El Viti.

Entradas relacionadas