El formidable y espectacular diestro americano César Girón. Es un pase por alto ante un burel de Pablo Romero en el coso de Pamplona. Luego de que le retornaran vivo a los corrales a su primer ejemplar, paseó el de cerdas del bicorne de la célebre gráfica.

HOY HACE 66 AÑOS
César Girón es cornado de modo severo en Burgos

Sergio Martín del CampoCronista Taurino
Sergio Martín del Campo
Cronista Taurino

30 de junio de 1956: “La arena del coso de Burgos se riega con la valiente sangre del fabuloso coletudo venezolano César Girón, consecuencia de que un burel le hiere de manera gravísima”. (Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4,700 fechas importantes, pág. 301; www.fcth.mx).

Era un tipo mestizo, de aquellos de Venezuela. Su aspecto físico así lo denunciaba. Valiente como pocos, su tauromaquia amplia se podría encuadrar en donde se encuentran las de Arruza, Balderas, Liceaga y los apelativos que agregue el amable lector. Su temperamento, carácter, personalidad y dominio de gran parte de las suertes de la tauromaquia, le condujeron al peldaño de las figuras del toreo. Gloria taurina de América fue sin duda y uno de los espadas más importantes del Atlas sobre todo en la década de los cincuentas.

Miembro de una de las dinastías de mayor preponderancia en la historia, tal vez fue el que mejores alcances tuvo de los hermanos cuatro Girón que adquirieron alternativa.

Los soñadores de gloria viven pasajes novelescos; César fue protagonista de los de él. Miembro de una numerosa familia de doce hermanos, radicando en Maracay hubo de ayudar a su madre en un puesto callejero de comida y a su padre en múltiples oficios.

Para cuando corría el calendario de 1945 despegó su carrera lanzándose de espontáneo en Maracay durante una actuación de la cuadrilla mexicana que se hacía llamar Los Chicos de Querétaro.

Es hasta el 29 de enero de 1950, sin embargo, que se atavía por vez primera en el terno de seda y oro; fue para actuar en el coso de su natal ciudad. Tal vez sus pretensiones siempre fueron de hacerse como torero internacional, y en 1951 se va a España y logra engarzar 19 novilladas. Luego de mantenerse entre los primeros lugares de la novillería ibérica, se apalabra con Pedro Balañá, importantísimo empresario que entonces administraba el coso de Barcelona, para ascender a la lista de los matadores de toros. Fue su padrino el

mexicano Carlos Arruza, el testigo del acto Agustín Parra “Parrita”, el toro proveniente de la vacada de Antonio Urquijo, la fecha, 28 de septiembre de 1952.

El formidable y espectacular diestro americano César Girón. Es un pase por alto ante un burel de Pablo Romero en el coso de Pamplona. Luego de que le retornaran vivo a los corrales a su primer ejemplar, paseó el de cerdas del bicorne de la célebre gráfica.
El formidable y espectacular diestro americano César Girón. Es un pase por alto ante un burel de Pablo Romero en el coso de Pamplona. Luego de que le retornaran vivo a los corrales a su primer ejemplar, paseó el de cerdas del bicorne de la célebre gráfica.

De ahí en adelante se pueden decir incontables triunfos en los más importantes sitios de la geografía española, empezando en Madrid, siguiendo con Sevilla y Barcelona, entre otros.

De sus episodios más sonados está el de Sevilla de 1954, cuando en 48 horas logró cortar dos rabos, hazaña que hasta la fecha no ha sido igualado por ningún torero en tratándose de la Real Maestranza de Caballería.

Para dar razón de su acerado carácter y temperamento toreros, hay que subrayar que luego de la cornada acotada en las primeras líneas de las cuartillas al frente, reapareció y no pasó mucho tiempo cuando los diamantes de otro toro le abren las carnes durante una corrida de la Feria de la Blanca, Vitoria. No obstante que semejantes accidentes que le tuvieron congelado, cerró la campaña en el primerísimo lugar del escalafón con una suma de 68 tardes.

Varios cronistas reconocidos le adjudican el ser inventor del pase en redondo, suerte culmen del toreo moderno, aunque, en su momento, no a todos les calló bien la aportación; entre ellos al crítico Nestor Luján, quien dice de ello: “César exhibe una dominación del toro más aparente que real. El fue el inventor del funesto pase en redondo circular, ejemplo de este dominio efectista”.

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