Eliseo Gómez “El Charro”, ahora en “Las Crinolinas de la de ixtle”.

HOY HACE 69 AÑOS
Se presenta como novillero en el coso de Insurgentes Eliseo Gómez “El Charro”

Sergio Martín del CampoCronista Taurino
Sergio Martín del Campo
Cronista Taurino

7 de julio: “Se presenta en la Plaza México como novillero Eliseo Gómez “El Charro” con ganado de Cerralvo”. Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4,700 fechas importantes, pág. 318, www.fcth.mx).

Novillero, matador de toros y charro profesional –con credencial oficial en la agrupación de éstos-, mezcla sensacional que recuerda los vínculos de la tauromaquia y la charrería en antañones tiempos de nuestra patria. Eso fue este hombre, jalisciense de origen y apasionado de ambas artes.

La fecha para que presentara sus “papeles” novilleriles en el edificio taurómaco de mayores dimensiones, se hubo de atrasar; estaba planeado, en un inicio, para el 30 de mayo sin embargo Don Ramón Hernández, su apoderado, consideró apresurado el debut.

Replanteado el asunto, se entrevistó con el notado empresario de la Plaza México, Alfonso Gaona quien le despejó el horizonte para que hiciera el primer paseíllo ante los aficionados capitalinos y le bautizó como “El Charro”, haciéndole honor a la paralela actividad que llevaba con la de lidiador de utreros.

Entonces se imprimieron los carteles de la decimotercera novillada de aquella campaña menor, en el que su nombre aparecía entre los alternantes, quienes darían cara a un encierro cómodo de la dehesa de Cerralvo.

Lo que sacó ante los de su lote fue un par de recados remitidos desde el balcón de la autoridad; sin embargo regaló un séptimo que llevaba en el morrillo la divisa de la ganadería titular. Como los varilargueros se habían marchado del coso, Eliseo lo tuvo que lidiar “crudo”, es decir, sin haber sido picado. Y ante él se lució el aspirante de Tepatitlán, Jalisco deslumbrando, sobre todo, con su variada, pintoresca y vistosa ejecutoria capotera.

En réditos a que bien calló en esa su primera tarde, fue repetido al domingo siguiente, ahora ante ejemplares de buena lidia y forjó una faena cabal.

Retornó nuevamente al coso de Insurgentes para actuar durante la decimosexta función, pasando sin gloria ni pena; fue hasta la cuarta comparecencia en que logró cortar una oreja. Aún se anunció en tres tardes más aquella campaña, empero lo mejor de 1953 ya lo había ofrecido.

La plaza de toros de Mexicali, Baja California le resultó de “mucha suerte”; con sus actuaciones exitosas se convirtió ahí en un ídolo. Las últimas cuatro funciones ante los cachanillas arrojaron trece orejas y cuatro rabos, todo un récord en aquel coso. Por ello se le programó la alternativa el 9 de enero de 1955 en un cartel mixto: Guillermo Carvajal “El Chicharrín” de padrino y la actuación de una promesa novilleril de los lares norteños, Jesús Peralta con ganado de Xajay.

La función, publicitada con esta oración: ¡Otra Gran Corrida de Escándalo! Se pospuso hasta el domingo 16 de enero a causa de las ocurrencias de Tláloc. El nuevo doctor en tauromaquia práctica cortó la oreja al de la ceremonia y fue ovacionado en su segundo.

Eliseo Gómez “El Charro”, ahora en “Las Crinolinas de la de ixtle”.
Eliseo Gómez “El Charro”, ahora en “Las Crinolinas de la de ixtle”.

“Las Crinolinas” son la base anatómica del floreo de reata. Este lance fue inventado por los Hermanos Aragón: Ignacio, Felipe y Juan. Fueron ellos mismos quienes, nadie sabe con certeza el porqué, le pusieron el nombre a su invento.

Pero “La Crinolina” llegaría al toreo. Y por creatividad de Eliseo Gómez “El Charro”. Se trata de un complicado, pintoresco y vistoso lance de capa, bautizado así en honor de “Las Crinolinas” del arte del floreo de reata.

“El Charro” lo dio a la luz el 28 de junio de 1953.

El charro-torero de Tepatitlán, igualmente, aportó al toreo el quite de “El Caracol” y el quite de “Las Flores”.

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