“El Soldado” y “Porrista. El primero en las verónicas, luego los demás…

HOY HACE 87 AÑOS
Luis Castro Sandoval toma su segunda y definitiva alternativa

Sergio Martín del CampoCronista Taurino
Sergio Martín del Campo
Cronista Taurino

24 de marzo de 1935: “Luis Castro “El Soldado” toma su segunda y definitiva alternativa cuando en la arena del coso de Castellón de la Plana, España Rafael “El Gallo” le cede al primer burel de la dehesa de Carmen de Federico ante el testimonio de Lorenzo Garza”. (Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4, 700 fechas importantes, pág. 117. www.fcth.mx).

“El Soldado”, Silverio Pérez, “Curro” Puya, Rafael de Paula; en ese orden, según el criterio del que la cuartilla firma, han sido los mejores intérpretes del lance fundamental del toreo de capa, la verónica.

“El de la verónica desmayada”, le decían a don Luis. De brazos muy largos, quizás deformes, los dejaba caer totales; la mano de la salida la unía a su muslo contrario, la otra la adelantaba ligeramente y casi dejaba que murieran ambas. Luego admitía que las embestidas de los toros le pasaran cerca, untándose la piel. Eran sus lances una declamación. Un embrujo mexicano su ejecución. Fascinantes sus verónicas.

Tenía la personalidad, el carácter y el temperamento para abrir la terrible puerta de las pasiones.

Luis Castro ve los primeros rayos del sol en el barrio de Mixcoac; cerca de su casa se domiciliaba un cuartel militar, en cuya puerta solía jugar, de ahí el mote que le acompañaría durante el resto de su existencia.

En tal barrio había también una plaza de toros, y en ella se presenta como novillero el mes de marzo de 1931. El cartel aquel fue completado con Francisco Aparicio.

Al año siguiente, el 3 de abril, va a la “plaza grande”, entonces El Toreo de la Colonia Condesa. Sobre su arena alternó la lidia del encierro con Arturo Álvarez “El Vizcaíno” y Leopoldo Ramos “El ahijado del matadero”.

Con 22 novilladas anotadas en su “hoja de servicios” toma la primera alternativa; fue el 5 de marzo de 1933 llevando como padrino a Joaquín Rodríguez “Cagancho” y de testigo a David Liceaga. El toro del protocolo fue bautizado como “Fundador”.   

Firmó su renuncia a esta borla y retornó a la nómina de los novilleros, presentándose en Madrid el 20 de julio de 1933. Fue entonces cuando la historia de la fiesta ofreció la competencia entre él y Lorenzo Garza “El ave de las tempestades”. Par de novilleros mexicanos generaron una inusitada expectación en los aficionados y los empresarios se interesaron por contratarlos, obviamente.

La tarde tiene su origen. Aquel 20 de abril del 33, se anunciaba en el cartel, además de a los aztecas, a Cecilio Barral, pero éste calló herido y el asunto quedó en mano a mano. Engallado, y ya solo alternando con su paisano, Castro levantó los auriculares y el de cerdas de su primer oponente, no sin antes haberse tirado tras la espada, provisto, en vez de muleta, de un insignificante pañuelo. El norteño Garza, espoleado igualmente por el temerario acto, se tiró a matar a cuerpo limpio…

Como réditos de sus exitosas actuaciones, “El Soldado” se contrató en España hasta en 33 novilladas durante la campaña de 1934.

Luego vino en su vida la alternativa escrita al inicio de esta hoja cibernética.

“El Soldado” y “Porrista. El primero en las verónicas, luego los demás…
“El Soldado” y “Porrista. El primero en las verónicas, luego los demás…

Para el 2 de mayo de 1935 retornó al coso madrileño, ahora para ratificar su alternativa; el padrino fue nuevamente “El Gallo” y el testigo Marcial Lalanda.

El 11 de marzo de 1942 en El Toreo de la Condesa sostuvo un mano a mano con el “Joselito mexicano”; cuando, víctima de quien sabe que tipo de nervios, asesinó desde un burladero a “Corvejón”, la clientela se enardeció severamente y le arrojaron cualquier cantidad de improperios y almohadillas que cubrieron gran parte del albero. Pero había empresarios talentosos y creativos y fue contratado al domingo siguiente en el mismo coso. Ahí cambió las lanzas por cañas con un trasteo formidable que inauguró con varios pases por alto escalofriantes, plantado como junco sobre una de las almohadillas que le habían arrojado el anterior domingo.

Ese mismo año, el 22 de noviembre, sufrió una de las tres cornadas más graves que tuvo en su trayectoria. “Calao”, toro de Piedras Negras, le produjo lesión tremenda en la femoral. La hemorragia redundó en estado de shock pero la intervención de los galenos José Rojo de la Vega y Javier Ibarra le salvaron la pierna… y la vida.

Repuesto física y anímicamente de tal cornada, el 5 de marzo de 1944 salió al Toreo de la Condesa para hacer el paseíllo con “Armillita” y Luis Procuna. Salido “Porrista”, de la zacatecana dehesa de Torrecilla, abrió su capa y reinventó la verónica con siete lances ejemplares, paradigmáticos, brujos, mágicos e indescriptibles. Cuadros inolvidables de la fiesta que quizás nunca se lleguen a igualar.

Fue el único diestro que participó en dos carteles inaugurales de otras tantas plazas de la Ciudad de México: 5 de febrero de 1946, Plaza México alternando con Manolete y Luis Procuna ante bureles de San Mateo; 23 de noviembre de 1947, El Toreo de Cuatro Caminos alternando con Lorenzo Garza y Jorge Medina.

Vistió el traje de seda y oro por última vez en Tuxpan, Veracruz el 12 de agosto de 1962 sosteniendo un mano a mano con Luis Procuna.

Llegó su defunción el 13 de noviembre de 1990.

“El Soldado”, una figura del toreo, orgullo también de la Madre Tauromaquia Mexicana.

Entradas relacionadas