Sergio Martín del CampoCronista Taurino

HOY HACE 93 AÑOS
Balderas y Muñoz salen en hombros del coso de Vista Alegre

29 de junio de 1929: “Lidiando novillos de Solís se presentan en Vista Alegre, Madrid Alberto Balderas y José Muñoz “El Negro” logrando abandonar el coso en hombros de los aficionados”. (Martín del Campo Rodríguez Sergio, Tauroefemérides, la historia mundial de la fiesta comprimida en más de 4,700 fechas importantes, pág. 293, www.fcth.mx).

Uno terminó muriendo toreramente el 29 de diciembre de 1940, el otro como pintoresco taquero con puesto en los aledaños de la todavía plaza más grande del mundo. Atrás del taquero había un catedrático del IPN, un dramaturgo, un actor y un poeta. Extraña mezcla que produce personajes únicos.

Era 1929 un año en el que en México terminaba la Guerra Cristera y tenía la patria arlequines de seda y oro de formidable atractivo para cautivar a los aficionados ibéricos. Se producían ídolos de exportación. De verdad llamaban la atención.

“El Negro” llegó al mundo en Salamanca, Guanajuato el 5 de octubre de 1919.

A tierna edad emigró a la gran capital con su familia y en esta urbe gigantesca su existencia dio un viraje rotundo.

Instalados en el barrio populoso de Peralvillo, “El Negro” se sumergió en un planeta de chavales con pantalón ajustado, tenis, gorrilla y pañuelo anudado al cuello; además de esta pintoresca vestimenta, en sus espíritus se bullía un mundo de quimeras.

En semejante barrio entrenaban toreros del rango de David Liceaga, Edmundo Zepeda “El Brujo”, Ricardo Torres, Manuel González “Pinocho” y Pedro ortega “Pedrote”. Estos últimos arribarían a las filas de los de plata y se ganarían un sonado nombre por sus quehaceres delante de las reses de casta.

Pronto, “El Negro”, conocería al que sería más tarde su pareja en la nómina novilleril, Alberto Balderas.

Ambos se presentaron en el gran coso de la colonia Condesa el 27 de marzo de 1927; se trataba de un festejo extraordinario que sirvió para la despedida de

Samuel Solís y Carlos Lombardini. Igualmente, tal función, fue la presentación como becerrista de David Liceaga.

“El Negro” impactó de modo tal que acabó sumando aquella campaña hasta siete festejos.

Para el 16 de diciembre de 1934 Muñoz va a Tepic, Nayarit y adquiere la borla de matador de toros; justamente se la confiere Alberto Balderas al cederle la muerte del primer toro de la tarde, proveniente de la vacada de Calderón.

Pero al “Negro” lo envolvió la incontenible ola de la bohemia. En su viaje a España conoció y se hizo amigo de varios de los miembros de la llamada “Generación del 27”: Federico García Lorca, Antonio Machado, Jorge Bergamín y Rafael Alberti.

Fue colaborador del programa televisivo “Toros y Toreros”, que dirigía Julio Téllez, en donde se desempeñó como crítico y comentarista.

Sus facultades histriónicas le abrieron las rejas del mundo del cine y el teatro. Participó en los films “La Generala” y “Calpuleque”, aquella, última cinta en la que participó María Félix.

Sus estadísticas como novillero en El Toreo de la Condesa son su mayor aval en la fiesta de los toros: 8 novilladas en 1927; 4 en 1928; 3 en 1929; 5 para 1930; una en 1932; con 3 cerró 1933 y una en 1934.

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