LA FERIA DE SAN FERMIN 2015 DE PAMPLONA: ABELLAN, El JULI Y UREÑA CON DOS OREJAS, Y LOPEZ SIMON CON TRES ABREN LA PUERTA GRANDE

Particularidades de las ferias de San Fermín
La Feria de San Fermín es la feria taurina más conocida universalmente, principalmente por sus encierros matinales, los cuales son televisados para el mundo, como si fueran espectáculos deportivos. La popularidad internacional de esta feria se debe en gran parte a que el escritor norteamericano Ernest Hemingway hizo de esta ruidosa feria el tema recurrente de varias de sus novelas, y algunas de estas obras ser llevadas al cine, las imágenes de Pamplona, los encierros y sus originales fiestas se dieron a conocer aun más.

En un sentido estrictamente taurino, San Fermín es una de las ferias más importante de la temporada española y la que abre los ciclos feriales norteños. Se distingue por el énfasis que se pone en el trapío y el peso de los astados lidiados en el ruedo pamplonico, por lo que la feria también es conocida como la “del Toro”. Los triunfos de los diestros, aunque continúan teniendo importancia, no los tienen tanto como los tenían hasta el principio de la segunda parte del siglo XX, cuando los carteles del resto de las ferias norteñas no se completaban hasta finalizar la de San Fermín. Entonces se decía entre los taurinos que “el triunfar en San Fermín abría las puertas de las ferias norteñas”. Un aspecto negativo es la algarabía que existe en los tendidos de la plaza, en donde la mayoría de los espectadores, a menudo ponen más atención en divertirse cantando, bailando, comiendo y bebiendo que en lo que sucede en el ruedo.

Otra particularidad de la feria es que no está organizada por empresarios profesionales con la intención de lucro personal, sino por la institución pública Casa de Misericordia de Pamplona, cuya única meta es recaudar fondos para fines benéficos. Los beneficios son enormes, ya que la plaza se llena lo mismo con festejos con carteles con figuras, que con carteles menos rematados. Otra admirable característica es que los organizadores del ciclo de San Fermín generalmente cuentan con los toreros triunfadores para incluirlos en los carteles de la próxima edición de la feria, mientras que en otras ferias españolas esa garantía ahora ya no es la norma.

Sobre la Feria de San Fermín-2015
El abono de la Feria de San Fermín 2015 se celebró desde el 5 hasta el 14 de julio y constó, como es tradicional, de diez festejos, una novillada que el domingo 5 de julio abrió el ciclo, un festejo de rejones celebrado el día siguiente, y ocho corridas de toros que se dieron consecutivamente desde el martes 7 hasta el martes 14 de julio. Todo el ciclo fue televisado por Canal Plus Toros.

Los veinticuatro puestos de las ocho corridas de toros los ocuparon 21diestros, de los cuales Juan José Padilla, Miguel Ángel Perera e Iván Fandiño hicieron doblete mientras los 18 diestros restantes hicieron solo un paseíllo. De las figuras, aparte de Perera, entraron en el abono, El Juli, Sebastián Castella y Alejandro Talavante, que actuaron en solo un festejo, mientras que se notaban las ausencias de Enrique Ponce, Morante de la Puebla y José María Manzanares. Diego Urdiales sustituyó a Antonio Ferrera por este estar lesionado.

Se debe anotar que en todos los festejos de este San Fermín los diestros y sus cuadrillas hicieron el paseíllo desmonterados como una señal de protesta por los injustos ataques que el toreo está siendo objeto.

En el capítulo ganadero se lidiaron tres encierros de las consideradas ganaderías duras, José Escolar, Fuente Ymbro y MIura, y tres de los encierros toreristas, los de Jandilla Victorino del Río y Gracigrande, y el resto ni de una cosa ni de otra.

Después de hacer estos comentarios generales sobre la feria pamplonica y particulares sobre el abono del San Fermín-2015, completaré este articulo, primero incluyendo una lista con los carteles de los diez festejos, mostrando los resultados de toros y toreros en forma de reseña, según los datos obtenidos en la prensa cibernética. Luego, haré unas muy breves referencias cuantitativas según las reseñas, y sigo con unos comentarios sobre los novilleros, rejoneadores y diestros que han protagonizado lo mejor de la feria, basándome principalmente en las imágenes televisadas. Concluyo el resumen con un anexo que muestra los ganadores de los galardones otorgados por diferentes organizaciones.

Carteles con reseñas y un breve sumario cuantitativo
A continuación aparecen los diez carteles del abono de la Feria de San Fermín con los resultados en forma de reseñas, seguidos por un my breve sumario cuantitativo.

Pamplona. Domingo 5 de julio. Primer festejo de San Fermín. Novillada. Novillos de El Parralejo (bien presentados y nobles en conjunto y algunos escasos de fuerza; los mejores el bravo 4º y los manejables 2º y 5º) para Posada de Maravillas (silencio; vuelta tras aviso), Varea (vuelta tras leve petición; saludos tras aviso) y Andrés Roca Rey (ovación; oreja con petición de la segunda). Entrada: más de ¾.

Pamplona. Lunes 6 de julio. Segundo festejo de San Fermín. Corrida de rejones. Cuatro toros de El Capea y dos de Carmen Lorenzo, 1º y 4º (bien presentados y de juego desigual; los mejores el 1º y el 4º) para Hermoso de Mendoza (silencio; oreja), Sergio Galán (silencio; saludos) y Roberto Armendáriz (saludos; silencio). Entrada: lleno.

Pamplona. Martes 7 de julio. Tercer festejo de San Fermín. Toros de Jandilla y Vegahermosa, 2º y 6º, (bien presentados y complicados excepto el bravo 3º) para Juan José Padilla (silencio; silencio tras aviso), Pepe Moral (silencio tras dos avisos; silencio tras aviso) y López Simón (oreja con fuerte petición de la segunda; dos orejas; salida a hombros). Entrada: lleno. Incidencias: el público pitó al alcalde de la ciudad, Joseba Asirón, del partido Bildu, que presidió la corrida.

Pamplona. Miércoles 8 de julio. Cuarto festeja de San Fermín Toros de El Tajo y La Reina, 1º y 2º, (bien presentados, descastados y de escaso juego, el mejor el 1º,) para Diego Urdiales, sustituyendo a Antonio Ferrera, (saludos tras aviso; ovación), Morenito de Aranda (silencio; silencio) y Jiménez Fortes (vuelta al ruedo; silencio tras aviso). Entrada: lleno. Incidencias: David Adalid y Pascual Mellinas se desmonteraron tras banderillear al quinto.

Pamplona. Jueves 9 de julio. Quinto festejo de San Fermín. Toros de Victoriano del Río Toros de Cortés, el 4º, ( bien presentados y bien armados, bravos y nobles el 1º y el 2º, los demás descastados, deslucidos y escasos d fuerza, especialmente el 5º y el 6º) para Sebastián Castella (oreja tras aviso; silencio), Iván Fandiño (oreja tras aviso; silencio) y Alejandro Talavante (silencio; silencio). Entrada: lleno.

Pamplona. Viernes 10 de julio. Sexto festejo de San Fermín. Toros de Fuente Ymbro (seria presentación y desiguales en juego, nobles el primero y el cuarto con dificultades el resto Para Miguel Abellán (oreja; oreja tras petición de la segunda; salida a hombres), Miguel Ángel Perera (silencio; silencio) e Iván Fandiño (silencio; silencio). Entrada: lleno.

Pamplona. Sábado 11 de julio. Séptimo festejo de San Fermín. Toros de José Escolar (bien presentados, cuatro con peligro y dificultades, especialmente 2º y 4º, los mejores el exigente 3º y el bravo y noble 6º; el 1º fue devuelto por lesionarse en contra de un burladero y se lidió otro titular) para Francisco Marco (silencio; silencio), Paulita, (pitos; pitos) y Paco Ureña (oreja; oreja con petición de la segunda). Entrada: lleno.

Pamplona. Domingo 12 de julio. Octavo festejo de San Fermín. Toros de Conde de la Maza (bien presentados, cinqueños y bien armadas; deslucidos y complicados de juego, los más manejables el 1º y el 6º) para Eugenio De Mora (oreja; silencio), Antonio Nazaré (silencio; silencio) y Juan del Álamo (silencio; silencio). Entrada: lleno.

Pamplona. Lunes 13 de julio. Noveno festejo de San Fermín Toros de Domingo Hernández y de Garcigrande, el 4º, (Desiguales de presentación y, de juego, faltos de clase, aunque manejables en conjunto; los mejores el 1º y el 4º) y para Juan José Padilla (vuelta; silencio tras aviso), El Juli (oreja; oreja; salida a hombros) y Miguel Ángel Perera (oreja; silencio). Entrada: lleno.

Pamplona. Martes 14 de julio. Décimo y último festejo de San Fermín. Toros de Miura (de muy buena presentación y desigual juego; manejable el 1º y el 2º; deslucidos y complicados el resto) para Manuel Escribano (oreja; saludos), Luis Bolívar (silencio tras aviso; silencio) y Salvador Cortés (pitos tras dos avisos y pitos tras aviso). Entrada: lleno.

Los datos numéricos en las reseñas de los diez festejos del abono muestran que en lo positivo se concedieron 14 orejas en los festejos mayores, 1 en la novillada más 1 en el festejo de rejones, o sea un total de 16 trofeos; que 2 matadores y 2 novilleros dieron una vuelta al ruedo sin cortar trofeos, y que 4 matadores abrieron la Puerta Grande.

En lo negativo, 31 faenas fueron silenciadas y 4 pitadas.

Los datos también muestran que la asistencia a la plaza fue masiva, como es la norma en San Fermín, ya que, excepto por la novillada, en la que hubo algo más tres cuartas partes del aforo cubiertos, el coso se llenó en los restantes nueves festejos, lo que es considerable teniendo en cuenta que el aforo de la plaza es de 19,720 personas.

Comentarios
Los novilleros: Roca Rey, en su debut, cortó una oreja, que debieran haber sido dos.

El ciclo ferial se abrió el domingo 5 de julio con una novillada, en la que debutaban en Pamplona los notables novilleros Varea y Andrés Roca Rey y reaparecía en esa plaza Posada de Maravillas, en donde el San Fermín pasado, al entrar a matar, se cortó con el estoque un tendón de la muñeca de la mano derecha. Esta seria lesión le hizo perder el resto de esa temporada, no volviendo a torear en público hasta el pasado marzo en Olivenza. Lidiaron un encierro de El Parralejo, cuyos novillos estuvieron muy bien presentados y cuatro de ellos fueron manejables, aunque en conjunto no estuvieron sobrados de fuerza. Posada y Varea dieron una vuelta al ruedo en uno de sus novillos, pero el verdadero triunfador fue el peruano Roca Rey, no únicamente por cortarle una oreja al último novillo, sino también por estar hecho un gran torero toda la tarde, desde que le hizo un ajustadísimo y vistoso quite por saltilleras al primer novillo de Varea, hasta que de un estoconazo hizo rodar sin puntilla al descastado, débil y complicado animal que cerró el festejo.

A ese novillo lo recibió con firmeza con unos ajustados y templados lances para llevarlo luego al caballo por gaoneras al paso, y completó su inspirada labor capotera con un original quite por chicuelinas y tafalleras. El animal empezó a dar muestras de debilidad, y daba la impresión que nada importante iba pasar. Falsa alarma, porque el peruano, con firmeza, torería, temple, mando más un buen sentido de la lidia, puso la chispa que el astado carecía. Fue aclamado desde que comenzó la faena con unos pases cambiados por la espalda en el centro del ruedo hasta que, entre los pitones con la muleta sin ayuda, ligó naturales por ambos lados, rematados con una arrucina y un desplante. Ante con los pies clavados en la arena había completado varias buenas tandas de pases por ambos lados, manteniendo al toro sin que se cayera a base de temple. La estocada fue fulminante y la petición clamorosa. Obviamente, el presidente, no queriendo conceder dos apéndices, a propósito tardó en sacar el pañuelo para conceder solo una oreja, por lo que al torero terminar la triunfal vuelta al ruedo, el usía oyó una gran bronca. Al tercero, un novillo descoordinado y sin fijeza, que embestía a trompicones, Roca Rey, además de brillar con el capote, también le construyó otra inesperada lucida faena, aunque algo menos intensa que la del sexto, ejecutándola con la misma firmeza, entrega, técnica, gusto y torería. Tenía ganado un apéndice cuando emborronó lo hecho al cobrar una estocada desprendida tras dos pinchazos, quedándose el premio en una fuerte ovación. Puede afirmarse que con esta actuación Roca Rey se ha ganado al público navarro como antes lo había hecho con el sevillano y el madrileño.

Posada de Maravillas estuvo cerca de cortarle una oreja al noble y repetidor cuarto novillo, pero se le esfumó al deshacerse del animal de una estocada que necesitó de varios golpes de descabello. El premio fue de una vuelta al ruedo. Recibió al cornúpeta toreándolo a pies juntos por verónicas con clase y personalidad. Brindó al público,. y comenzó la faena en el centro del ruedo con la muleta plegada en la mano izquierda e hizo el “cartucho de pescao”, suerte casi olvidada. Después toreó con mucho gusto y torería con un personalizado estilo que llega pronto al público. Ligó varias cortas series de derechazos y naturales, completando las series con inspirados remates. Su labor llegó mucho al público y fue una lástima que la espada no le permitiera que puntuara. La voluntariosa faena al rajado y soso novillo que abrió plaza careció de emotividad por la falta de fuerza del utrero, y al matar de pinchazo y estocada, oyó silencio.

Varea toreó con calidad y buen sentido de la lidia a dos manejables novillos, pero en ambos a su toreo le faltó pasión y entrega al ejecutar su labor con demasiada facilidad y falta de ajuste, como si ya fuera un torero que ha conseguido todo. No obstante, tuvo momentos lucidos con capote y muleta. El premio de la vuelta al ruedo, tras una minoritaria petición, se lo ganó más que nada por el enorme estoconazo con que, tras un pinchazo, hizo rodar sin puntilla al segundo novillo.

Los rejoneadores: solitaria oreja para Hermoso de Mendoza
El lunes 6 se celebró la corrida de rejones con Hermoso de Mendoza, Sergio Galán y Roberto Armendáriz, los mismos rejoneadores que desde el año 2011 han compartido el cartel en San Fermín. Siempre lo han hecho sumando en conjunto varios trofeos y con alguno de ellos abriendo la Puerta Grande. Esto no ha sido el caso en este festejo, pues ese portón permaneció cerrado y solo Hermoso obtuvo un trofeo, en parte debido a que los tres caballeros fallaron con los rejones de muerte. Lidiaron cuatro toros de El Capea, que presentaron dificultades por la falta de movilidad, y dos de Carmen Lorenzo, el primero y el cuarto, que fueron más manejables. Tenían volumen, especialmente el cuarto que pesaba 620 kilos, y aun así se movió como si tuviera cien quilos menos.

Con este ejemplar el maestro Hermoso de Mendoza dio lecciones de toreo a caballo, como él bien sabe a hacerlo. Después de a caballo torear al animal para pararlo, le clavó solo un rejón de castigo. En el segundo tercio banderilleó con sus caballos estrellas Berlín, Pirata e Icaro, colocando en lo alto banderillas largas y cortas, a una y dos manos, y entremedio adornándose con piruetas, cabriolas, quiebros en la cara del toro, galopes a dos pistas y adornos, como el teléfono y el hacer que el caballo le pegara un mordisco al toro en el cuello. Lidió con el cuerpo y la cola de sus caballos con el mismo mando, templanza, firmeza y dominio que lo hacen los mejores diestros a pie con capote y muleta. El público, que antes en su primero había estado algo frío con el navarro, le aplaudió con fuerza durante toda su creativa labor, y ciertamente le hubiera pedido un doble trofeo si Hermoso no hubiera necesitado colocar dos rejones de muerte tras un pinchazo para acabar con el noble serio astado. No obstante paseó una meritoria oreja. La única concedida esa tarde. Con el que abrió plaza su labor fue también importante, aunque el tardo astado le ayudó menos. Hubiera merecido también un trofeo, pero por fallar aun más que con el cuarto con los rejones de muerte, que incluso necesitó que desmontara para remarlo con un golpe de descabello, solo hubo silencio.

Del otro maestro Sergio Galán y del menos experienciado Roberto Armendáriz, solo voy comentar que tuvieron buenos momentos rejoneando a sus tardos y sosos respectivos lotes, pero los fallos con los rejones de muerte, e incluso con el descabello, causaron que sus actuaciones no tuvieran premios importantes. Ambos fueron silenciados al rematar a un toro, y saludaron en el tercio en el otro.

Los matadores de toros
Los 14 trofeos que obtuvieron los matadores de toros se distribuyeron así: López Simón. tres orejas; Abellán, El Juli y Ureña , dos; y Eugenio de Mora, Castella, Perera, Fandiño más Escribano, una.

Gran actuación de López Simón: tres orejas y Puerta Grande
En la novillada el público que llenaba la plaza en más de tres cuartos del aforo era similar en apariencias y conducta al de cualquier otra plaza, el del festejo de rejones ya vestía la facha típica de San Fermín, pero al estar ausentes las peñas la paz reinaba en el coso. En cambio, el Día de San Fermín los espectadores que, luciendo su ropa típica, cubrían la plaza hasta la bandera para ver la primera corrida del ciclo, estaban allí tanto para disfrutar con el toreo como para divertirse con las ruidosas fiestas que las peñas espontáneamente formaban en los tendidos. Y así sucedería hasta que el martes 14 se cerró la feria.

El cartel lo componían Juan José Padilla, en su primera presentación de su doblete, Pepe Moral, que volvía después de triunfar en el San Fermín anterior, y López Simón, que debutaba en ese ruedo. Se enfrentaron con cuatro toros de Jandilla y dos de Vegahermosa, el segundo y el sexto, que fueron complicados, excepto por el bravo y repetidor tercero.

Esa tarde los peñistas no tuvieron ocasiones de cantarle a Padilla, su ídolo, el “Illa, illa, illa, Padilla maravilla” ni de ondear las banderas o mostrar las pancartas con referencia al “Pirata” pues, con dos toros tardos y sin transmisión, el jerezano no estuvo a la altura de sus pasadas actuaciones en esta plaza. Incluso mostró una aptitud de complacencia y cierta incomodidad en su labor, cosa rara en este maestro que normalmente torea con mucha entrega. Lo mejor de su hacer fue el lucido tercio de banderilla que le completó a su primero, al cuarto no lo banderilleó. Le queda otra tarde para entonces volver a oír el “Illa, illa, illa, Padilla maravilla”. Por otro lado, el buen torero Pepe Moral que necesitaba un triunfo después de su destacada actuación en Sevilla, estuvo voluntarioso y valeroso con otro lote de toros descastados y complicados, a los que no les dio la lidia adecuada, y al sevillano matarlos mal, también sus intervenciones fueron silenciadas después de oír dos avisos en el segundo y uno en el quinto.

La tarde fue de López Simón, no solamente por llevarse un trofeo del tercer toro, el único noble y bravo animal del encierro, y dos del sexto, un muy serio y complicado ejemplar, sino también por la manera como los obtuvo, toreando con frío valor, serenidad, decisión, eficiencia, torería, gusto, clasicismo, mando, templanza, variedad y cualquier otro buen adjetivo calificativo del buen torero. Cuando a continuación me refiero a sus insuperables faenas no repito esos buenos adjetivos calificativos, aunque pudiera aplicar todos a cada segmento de su hacer. Inició la faena del tercero con unos estatuarios con los pies clavados en la arena, la continuó con tres tandas de derechazos y dos de naturales coloreados por inspirados remates, y de ahí en adelante recurrió a un toreo más espectacular sin perder la torería, una serie de derechazos y pases por alto de rodillas más unas bernardinas. Una estocada algo desprendida fue la excusa para que el presidente le negara la segunda oreja mayoritariamente pedida. El doble trofeo lo paseó al matar de una estoconazo fulminante al problemático sexto astado. Con este animal, después de una brillante labor capotera, se inventó una faena que no parecía iba admitir el toro. En clase fue muy similar a la primera, aunque por las condiciones del animal, diferente en forma, especialmente en un arrimón final a un toro parado, compuesto por pases circulares por la espalda y unas manoletinas rematadas con un espadazo fulminante que envió al toro al otro mundo. Esta vez el presidente no tuvo excusas, y el diestro de Barajas paseó el doble trofeo, antes de abandonar el ruedo a hombros por la Puerta Grande, como ya había conseguido hacer en Madrid y Francia. Durante todo su faena tanto en la parte clásica como en la más espectacular, los alegres peñistas se olvidaron de sus propias fiestas para aplaudir fuertemente al joven madrileño .¡Paso a un torero con materia de figura!

Castella y Fandiño empatan a una oreja
Después de López Simón en el festejo del martes cortar tres orejas, en el del miércoles, lidiando un descastado y falto de fondo encierro de Toros de El Tajo y La Reina, Diego Urdiales, que sustituía a Antonio Ferrera, Morenito de Aranda y Jiménez Fortes se fueron de vacío. El diestro que estuvo a punto de de ganarse un trofeo fue Jiménez Fortes con una actuación valentísima con el difícil tercer toro de la tarde. El malagueño lo recibió con templados lances ganándole el terreno hacia los medios, para luego ejecutarle un bonito quite por chicuelinas, más media verónica. Inició la faena en los medios con tres series de derechazos, toreando con temple, decisión y mando, a un toro que ya en la segunda serie dobló las manos. Siguió con una tanda con la izquierda que fue corta y menos lucida por el animal defenderse y venirse abajo. Para calentar el ambiente dio derechazos de rodillas, siendo trompicado al dar uno de ellos, aunque sin consecuencias. Con su conocido valor volvió a la brecha toreando de rodillas. Luego recurre a un toreo de cercanías antes de cobrar un estocada trasera tras un pinchazo, que le hizo perder el trofeo, pero no el dar la única vuelta al ruedo que se dio esa tarde. Con el sexto alargó la faena pero sin conseguir un notable lucimiento, y al matar de estocada y descabello, oyó silencio tras un aviso. Silencios también oyeron Morenito de Aranda en su lote y Urdiales en el sexto. Urdiales al primero de la tarde, el único ejemplar manejable del encierro, con su clásico y fino estilo, le hizo una torera faena que fue de menos a más, que no tuvo la debida repercusión en los tendidos de sol. Tras matar de un pinchazo más media estocada, que necesitó de un golpe de descabello, saludó en los medios tras oír un aviso.

En la quinta de feria, con otro gran lleno, Sebastián Castella, Iván Fandiño y Alejandro Talavante lidiaron un serio encierro de Victoriano del Río, con un toro, el cuarto, con el hierro de Toros de Cortés. Los dos primeros ejemplares fueron nobles y bravos, y a ellos Castella y Fandiño les cortaron una oreja, lo que creó en la plaza una falsa ilusión de que el festejo iba a continuar en un tono triunfal. Ahora bien, los cuatro toros que les siguieron frustraron ese deseo de los espectadores pues fueron descastados, deslucidos y no sobrados de fuerzas. Con ese material, a pesar de sus esfuerzos, los tres espadas poco brillante pudieron hacer, y al completar sus intervenciones todos oyeron silencio, De salida, Castella lanceó con temple al primero, un serio animal que al principio pareció estar falto de fuerza, pero en el último tercio sacó casta y embistió con nobleza y calidad.

El diestro galo, como hace a menudo, al primero le inició la faena en el centro del ruedo, dando varios muy apretados pases cambiados por la espalda más dos pases de pecho. Sonó la primera ovación. Este diestro esta temporada está toreando con más clase y profundidad que nunca, Continuó dando tres tandas de derechazos largos, templados y ejecutados con la mano baja. Después de un par de molinetes se pasó la muleta a la izquierda y, ya con el astado un poco parado, con firmeza y dándole tiempo al toro para que no se viniera abajo, le instrumentó dos tandas de naturales. Entonces, toreando algo más para la galería, con una firmeza asustante, se metió entre los pitones para dar pases circulares, entremezclados con adornos. Alargó faena, y sonó un aviso, y mató de una buena estocada tras dar unas manoletinas. Paseó una oreja de peso. El descastado y rajado cuarto no le dio oportunidades para redondear la tarde, y solo con su valor y entrega pudo tener algunos lucidos momentos.

También el segundo astado, a pesar de haber doblado las manos en el primer tercio fue a más en el último tercio, embistiendo a la muleta con prontitud y fondo. Iván Fandiño lo paró con unos templados lances encelando al toro. Al igual que Castella, el vasco inicio la faena con tres pases cambiados por la espalda. Luego lo mejor de la faena lo consiguió con su hacer por el lado derecho, ligando tres largas series de derechazos, a un animal que repetía las embestidas. Dos series de naturales fueron más cortas y hubo un par de enganchones. Remató las tandas con apretados pases de pecho y un pase del desprecio. Entonces volvió a calentar el ambiente dando unas arriesgadas manoletinas con las rodillas en tierra, con los pitones rozándole la cara. Una efectiva estocada aseguró el corte de un apéndice. Con el descastado y parado quinto no hubo manera de rematar triunfalmente su tarde, incluso tratando de sacar agua de un pozo seco con un toreo de cercanías. Mató mal haciendo guardia con una estocada baja, que necesitó de cinco golpes de descabello. Silencio.

Silencios también los oyó Talavante al deshacerse de sus dos problemáticos serios toros, el inválido tercero y el deslucido y soso mastodonte sexto, que no podía con sus 600 kilos de peso, a tal punto que dobló con solo un pinchazo. La suerte no estuvo esta tarde con el extremeño.

Puerta Grande para Abellán
En la tarde del viernes 10, como en la del jueves, solo salieron por los chiqueros dos toros aptos para el lucimiento, y ambos le tocaron al maduro maestro Miguel Abellán, que se encuentra en un buen momento, y les cortó una oreja a cada uno, causando que por segunda vez en el ciclo ferial se abriera la Puerta Grande. Sus compañeros Miguel Ángel Perera, que actuaba en el primer festejo de su doblete, e Iván Fandiño, que decía adiós a la feria, se toparon con animales poco cooperativos, y con ellos los dos fueron silenciados al retirarse al burladero al acabar con sus respectivos lotes. Los toros pertenecían a la ganadería de Fuente Ymbro, y a ninguno de los seis les faltó ni seriedad ni una impresionante presentación.

Miguel Abellán se ganó la atención de las peñas al saludar con tres largas cambiadas de rodillas en el tercio al primer toro de la tarde, que embestía con nobleza y transmisión. Luego bordó un bonito quite por chicuelinas rematado con una serpentina, al que Perera, en su turno, le respondió quitando por tafalleras y saltilleras. Esto fue uno de los pocos momentos que en la feria se vió a los diestros competir lucidamente en quites.

Inició la faena de muleta en los medios con un pase cambiado para seguir dando una tanda de derechazos de rodillas a un toro que continuaba embistiendo con nobleza. Ya de pie, con temple y mando y bajando la mano, dio tres series más por el mismo lado. Con la izquierda toreó con gusto y dejadez aunque con menos ceñimiento. De nuevo de rodillas, cerró la faena ejecutando unos molinetes y un desplante, antes de cobrar una estocada de la que el toro dobló, para luego levantarse antes de caer de nuevo. Se le premió con una oreja. Con media Puerta Grande abierta tuvo la suerte de que el cuarto astado embistiera con movilidad y transmisión, y aprovechó esas condiciones para cortar otra oreja, y así asegurarse la salida por el portón principal. La faena tuvo emoción pero fue menos redondeada que al anterior, pues el toreo básico tuvo menos calidad, aunque en conjunto la faena fue más espectacular, al dar largos pases circulares por la espalda y otros de rodillas incluyendo, manoletinas y desplantes. Mató de un estoconazo y el público pidió las dos orejas, pero el presidente en este caso justamente otorgó solo una, por lo que fue pitado tras el madrileño dar dos vueltas al ruedo. Buena tarde de Abellán que sigue adelante en su renacimiento.

Por otro lado, la sobria y buenas maneras, sin hacer concesiones a la galería, con que Perera toreó al descastado segundo astado y al soso y parado quinto, no fue debidamente apreciada, y al matar prontamente, en ambos toros hubo silencio para el torero, mientras que las peñas seguían sus ruidosas fiestas. Tampoco, Fandiño estuvo cerca de obtener un éxito con otro mal lote, aunque si lo estuvo de visitar la enfermería, pues en su intento de buscar el éxito, al darle un derechazo al sexto, fue empitonado, recibiendo una tremenda paliza, y con su conocido pundonor, con la cara ensangrentada y sin chaquetilla, continuó intentando dar otros derechazos, Se deshizo del tercero de una efectiva estocada y del sexto de tres pinchazos y una entera. Aunque esa tarde solo oyó silencios, Fandiño se fue del San Fermín 2015 con una oreja en su haber.

Ureña suma dos orejas con lo mejor de un peligroso encierro
En el festejo del sábado debutó en Pamplona la ganadería de José Escolar, con un bien presentado y serio encierro, compuesto por cuatro toros muy complicados y con gran peligro, dos de ellos, el segundo y cuarto, fueron verdaderas alimañas, más dos toreables, el manejable tercero y el encastado y noble sexto. El lote bueno se lo llevó el murciano Paco Ureña, que paseó una oreja de cada toro, mientras que el navarro Francisco Marco y el aragonés Paulita se enfrentaron a los malos. A estos dos diestros, que están poco placeados, se les notó no estar listos para este difícil encuentro. Esta corrida era la primera vez en que los dos hacían el paseíllo esta temporada.

Marco tuvo que parar a tres toros, pues el primero se descordinó al chocar contra un burladero, y tanto el sobrero con el mismo hierro que lo sustituyó como el cuarto le presentaron dificultades insuperables, y con ellos el diestro local trató de justificarse. Mató al primero de una estocada y varios golpes de descabello, y al cuarto lo cazó con una efectiva estocada. Fue silenciado. En cambio, a Paulita, enfrentándose a un lote de dos toros aun con más peligro, se le vio falto de recursos para lidiarlos con maestría y deshacerse de ellos prontamente. Fue pitado en ambos.

Ureña, que debutaba en Pamplona, al manejable tercero y al bravo sexto los lanceó con templanza y clase. Esto fue el único buen toreo capotero que los toros permitieron hacer en toda la tarde. Su primero fue exigente., por lo que Paco lo toreó con la muleta, lo toreó con mucha decisión, firmeza y templanza, dándole los toques oportunos cuando el animal hacía un extraño. Con su buen hacer y buenas maneras, se las avió para sacarle una buena faena que, aunque tuvo altos y bajos, fue apreciada en los tendidos. En su labor sobresalió el toreo derechista.. Con el toro ya parado calentó con unos pases de cercanías, y al cobrar un estoconazo algo desprendido, le concedieron el primer trofeo. La mejor faena se la completó al noble y repetidor serio cinqueño, con 580 kilos de peso, que cerró el festejo. Inició la faena con unos pases por bajo de castigo, pudiéndole al toro para y meterlo en el engaño. Continuó con dos series de derechazos bajando la mano y llevando largo al noble animal. Se cambió de mano la muleta para ligar dos tandas de naturales, rematadas con respectivos pases de pecho. Con unas manoletinas y unos trincherazos cerró la faena, y la firmó hundiendo tres cuartos de espada en todo lo alto. Paseó una segunda merecida oreja antes de abandonar el coso a hombros. Su actuación salvó la tarde y aminoró el fracaso del ganadero.

Con el descastado encierro Conde de la Maza solo Eugenio de Mora puntuó
El domingo 12 se lidió un encierro de Conde de la Maza con el trapío siendo el solo atractivo para el aficionado, pues sus pupilos eran cinqueños, algunos cerca de cumplir los seis años, serios, muy bien armad

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