NO ES BROMA, MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA “INVENTÓ” EL CACHONDEO.

ME PREGUNTABA la pasada semana mi amigo Esteban de Luna que si era cierto que a Rufino San Vicente le apodaban como “Chiquito de Begoña”. Buscando si eso era afirmativo me encontré con una serie de datos muy independientes que les comparto a continuación. Antes de irme a mis datos contesto a la duda del hijo de Gerardo… Efectivamente el alias sí corresponde al viejo espada torero…

EL 7 de septiembre de 1941 la madrileña plaza de Las Ventas recibía a los novilleros José Neila, a Ángel Soria y a un tal Antonio Rivera, además el rejoneador Francisco Mascarehna que cerraría el festejo. El tercer espada debutaba y leo que dejaba constancia de su buen quehacer, narran que empezó muy bien sus faenas de muleta y que toreó con seriedad y valor evaluando con claridad cuanto hacía. No tuvo suerte con el estoque por lo que sólo consiguió dar una vuelta al ruedo en su primero y ser ovacionado en el sexto. Al año siguiente lo repiten, el 29 de marzo de 1942, con tal mala fortuna que fue volteado por un novillo de Concha y Sierra, que le pisó la mano izquierda y a resultas de ello le tuvieron que amputar dos dedos. Imposibilitado para seguir toreando se colocó como conserje en el matadero de Barbate, Cádiz, su tierra natal. Por cierto, me permito un intermedio. En esa población “nace” el conocido término “cachondeo” ya que ahí pasa el arroyo Cachón, que corre por esa comarca perteneciente a Zahara de los Atunes. Se cuenta que don Miguel de Cervantes Saavedra, en cierta visita al lugar, notó que en ese espacio los nativos se regocijaban por las tardes y es cuando aplica la hoy conocida expresión de diversión derivada del nombre del pequeño rio. Proseguimos a terminar lo anterior…

EL MALOGRADO novillero tiempo después se desposa con doña Agustina Pérez que le da cuatro hijos, José, Francisco, Teresa y Antonio, y así comienza la larga lista de toreros en la familia, unos directos y otros políticos. Los dos primeros vástagos se hicieron matadores de toros, al mayor le llamaban “Riverita”, el segundo, ya sabemos, fue el malogrado “Paquirri”, la única mujer es madre de José Antonio Canales Rivera, también doctorado, y por supuesto que los nietos son Francisco, Cayetano y el vástago de doña Teresa. Del “parentesco” político con otros espadas le llega ya que fue consuegro de don Antonio Ordóñez, ni más ni menos.

POR ESO mismo los “Paquirris” tienen un tío-abuelo en nuestro Guadalajara, el matador “Chano” Ramos estuvo casado con una hermana de los Ordóñez teniendo un hijo que reside entre ellos…

EL TRONCO de los Rivera Pérez pasó sus últimos días disfrutando de la vida en la finca “El Robledo”, adquirida con el sudor y la sangre de su segundo hijo, se ubica en Constantina, Sevilla, a menos de 90 kilómetros de la ciudad que acoge a La Giralda. Don Antonio murió el 10 de noviembre del año 2009 en el Hospital del Mar de Cádiz en donde dos semanas antes había sido ingresado a consecuencia de una dolencia hepática, sus restos reposan en el cementerio de “su” Barbate… Y continuamos con algo triste que le sucedió al matador en retiro Rafael Roca donde involuntariamente se debe de mencionar al hijo mayor de “Paquirri”…

A FRANCISCO Rivera Ordóñez le fue comprada una novillada que se lidiaría en el coso de Vera, Almería, el 20 de septiembre del 2000 donde la empresa era el ex matador mencionado al que se le otorga la borla de matador de toros en la sevillana Real Maestranza de Caballería el 23 de mayo de 1968 de manos de Manolo Vázquez y Jaime Ostos con los de la Viuda de don Diego Garrido, Madrid lo ve en iguales circunstancias el 21 de septiembre del siguiente año con Vicente Fernández alias “El Caracol” como padrino y Bienvenido Luján Rubio de testigo, los toros era del Conde de la Maza. Pues bien…

EL ENCIERRO adquirido a “Paquirri” junior, se lidiaría en Vera, lo decía, pero al estar enchiquerando, Rafael Mínguez Roca, nombre real del organizador, resbaló y cayó a uno de los pequeños espacios donde ya se encontraba uno de los bureles, los golpes, lo imaginaran, los sufrió en cabeza y pecho por lo que al llegar al hospital regional lo declararon ya cadáver. Riesgos, y descuidos, que suelen darse cuando se trata de revisar las cosas no presenten mayores problemas posteriores…

EN DICIEMBRE de 1951, Plaza México, don Silverio Pérez le confirmó la alternativa a los hispanos Miguel Báez “Litri”, y a Alfredo Jiménez, los toros fueron de Pastejé. Independiente a la bronca provocada por el espada de Huelva, en el tendido falleció de un infarto fulminante la señorita Sara Guadarrama, enfermera de profesión, quien 20 años atrás despidiera a su prometido quien partía a España para cumplir varios compromisos taurinos, desgraciadamente se quedó esperándolo ya que falleció a consecuencia de vieja cornada que le causara “Michín”, de San Diego de los Padres, en el desaparecido coso de La Condesa durante la quinta corrida de la temporada 1929-1930 en un cartel en que actuaban el español Antonio Márquez y Pepe Ortiz. Desde luego que de quien hablan es de Carmelo Pérez, la emoción, los tristes recuerdos y el eterno amor que le guardaba ocasionaron que al ver en el ruedo a “su cuñado”, don Silverio, el corazón se paralizara… Nos Vemos.

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