Que se está haciendo tan mal que cada vez va menos gente a las plazas?, no lo digo yo, lo dicen los fajos de boletos que se quedan en manos de los empresarios de todo el país sin un aficionado que los busque para entrar a ver torear.

Eso sí, con muchos kilos que al carnicero harán feliz, jóvenes toros que con dificultad los cargan y ni casta para impulsarlos, se presentan en la México y las demás plazas del país. Engordados que llegan al caballo sin aliento ni bravura, estando la suerte de varas a punto de extinción.

Toreros que ya no saben si lo son o no, ninguno, nacional o foráneo, es capaz de atraer publico, que no caen en la cuenta de que ya no encantan a casi nadie. Incluyo a las cuadrillas, buscan la comodidad. Lejos quedaron los tiempos en que los toreros eran personajes de primera línea de la vida social.

Apoderados y promotores, algunos improvisados sin idea del mercado que se les está yendo de las manos, teniendo un producto con tantas cualidades como es un héroe de leyenda vivo y a todo color, no lo venden.

Petardos de empresarios líderes y de infantería, Alemán /Herrerías por ejemplo, que cada función que presentan le clavan un clavo más al ataúd, el esplendor y dignidad que alcanzó la fiesta en su mejor momento en estas manos eso es lo que está perdiendo: respeto e interés.

Autoridades desinteresadas y jueces sometidos no cumplen con su deber de representar con la ley por sustento al publico que asiste comprando un boleto.

A cambio de totopos tiesos una corte de lambiscones, con micrófonos y teclados insisten en distorsionar la realidad en busca de sus propios fines, aparte de las tonterías que a veces dicen y publican, sin vergüenza mienten y desorientan y mucho a los nuevos y también viejos aficionados que cada día son menos.
Remato enlosmedios.

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